H O M E

Tres Versiones Románticas
por Marcelo Arce © 1999

Ahora no.
No es momento para leer este supuesto comentario,
destinado a los que no sabemos música.

Gianneo:
El tarco en flor y en poema sinfónico

Tan original como influenciado por la escuela francesa de fines del s. XIX, el lenguaje de Gianneo combina los recursos del neorromanticismo con los del nacionalismo sin estilizaciones identificándose con el Grupo Renovación (presidido por Juan José Castro), un movimiento auténtico y de logros profundos. Allí Gianneo contribuyó a uno de los propósitos del Grupo: la actualización de los compositores argentinos.

Las canciones, los cuartetos de cuerdas, el trío con piano, el divertimento para flauta, clarinete y fagot, las sonatas (para piano, para violín y piano, cello y piano, para flauta y piano), la Sinfonía en si menor, la Sinfonietta, los poemas sinfónicos Cactus y Turay-Turay, la Obertura para una comedia infantil, la Obertura del Sesquicentenario, el Concierto para piano, en fin, toda su interesante producción alcanza punto culminante en el El tarco en flor (1930), el Concierto Aymará para violín (1942) y las Variaciones sobre un tema de tango (1953), Premio de la Asociación del Profesorado Orquestal, El tarco en flor sigue el esquema del poema sinfónico: movimiento único, siempre para orquesta y desarrollando un solo motivo que va transformándose de acuerdo al programa que le sirve de referencia (¿ejemplos?; cientos: Les Preludes de Liszt -que definió la forma-, El Moldava de Smetana, Las aventuras de Till Eulenspiegel de Strauss, Las Eólidas de Franck, La roca de Rachmaninov, La fuente de Atlas de Granville Bantock, por citar unos pocos)

Recorramos la obra en el CD:
Banda 1
0’ 00” Sobre una sonoridad de metales, el Clarinete expone el motivo principal (motto theme) de cinco notas.
1’ 02” El Corno trae la primera transformación.
1’ 43” El motto theme en las cuerdas graves. Alrededor las armonías y figuras en los vientos sugieren la coloración impresionista (uno de los recursos del neorromanticismo). Domina lo melódico.
2’ 25” El motto theme pasa a los Violines.
2’ 59” El Triángulo indica el comienzo de otra transformación.
3’ 34” Ahora de nuevo en el Clarinete (sobre los Cornos) y luego en la Flauta.
3’ 51” Las Trompetas, sobre un diseño rítmico (en las Cuerdas, Tamboril y Triángulo), transforman el motto theme en una nueva fórmula. Es la primera danza indígena.
4’ 55” Varias veces retorna la cabeza (cinco notas) del motto theme, mientras el tempo va desacelerando.
5’ 17” Queda el Corno con una nota sostenida (nota pedal). Y nuevo aire de danza indígena (otra recreación del motto theme).
5’ 49” Pausa. El motto theme renace en las Cuerdas.
6’ 17” Y éste genera otro desarrollo (también con las Cuerdas), el más extenso y expansivo.
7’ 40” Entre las Cuerdas comienza (primero la Flauta, luego el Clarinete) a entrelazarse un diseño armado con las cinco notas del motto theme.
8’ 05” Recuerda el esquema de la primera danza nativa.
9’ 01” Ecos del motto theme en las Trompetas, mientras las Cuerdas evocan en legato y más alargadamente, una frase de la danza.
9’ 35” Pausa. Las Maderas y el pizzicatto traen la primera danza y desembocan en la...
9’ 58” Nota pedal del Corno (que seguirá largamente). Sobre ella el Clarinete vuelve como al comienzo, entonando el motto theme.
10’ 15” Responden Maderas y pizzicatto con la fórmula rítmica de la danza.
10’ 24” Vuelve la nota pedal del corno. Otra vez el Clarinete con el motto theme.
10’ 42” Sobre la sempiterna nota pedal del Corno, pocas Cuerdas cantan la frase de la danza (legato y alargadamente)
10’ 56” Se suman Cuerdas y luego Maderas para formar –perfecto, redondo-, el acorde final.

Laló:
Sinfonía española y en espagnolisme

Pablo de Sarasate (una especie de Paganini español) indujo a Edouard Laló (Lille 1823-París 1908), a componer esta obra que se convertiría en la más célebre de su producción (opacando al interesante concierto para violín, un opus anterior, estrenado también por Sarasate en 1874). Con sentido práctico, el virtuoso le suministró al compositor francés las fórmulas de los distintos ritmos ibéricos. En pocos meses de 1873 escribió esta sinfonía dedicada al violinista de 31 años ya entonces internacionalmente famoso, que la estrenó en los Conciertos Populares de París en febrero de 1875.

Como en tantos casos de la época (recuerde Carmen de Bizet presentada apenas un mes más tarde), este opus 21 de Laló recurre al exotismo español que se consideraba nuevo y audaz, inaugurando una serie de partituras francesas en la misma línea del espagnolisme.

Como forma, es una sinfonía concertante, combinación de la estructura de sinfonía con una parte solista (tenga presente otros ejemplos, estéticamente algunos similares otros más profundos: las Sinfonías concertantes para violín y viola de Mozart, para piano de D’Indy, para cello de Britten, para cello de Prokofiev, para órgano de Guilmant, etc.).

El orgánico sinfónico de la Sinfonía española requiere tres flautas, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, cuatro trompas, dos trompetas, tres trombones, timbales, percusión, arpa y las cuerdas.
A los cuatro movimientos clásicos de la sinfonía, se intercala un intermezzo.

Recorramos brevemente algunos detalles en el CD.
I: Allegro ma non troppo
0’ 00” La orquesta e inmediatamente el violín exponen el Tema A
1’ 29” B (sugiere la habanera)
2’ 19” Puente orquestal. Y comienza el Desarrollo.
2’ 41” Aparece un elemento secundario (más ligado y lírico)
3’ 29” Continúa el desarrollo con variantes de A
4’ 36” El clarinete recuerda el elemento secundario
5’ 03” Reexposición A
6’ 19” B
7´ 34” Coda

II: Scherzando
0’ 00” Con pizzicatti -sugiere la guitarra- se presenta el ritmo principal (entre jota y seguidilla)
1’ 33” Tema B (derivado de A)
2’ 58” Tema A

III: Intermezzo
0’ 00” La orquesta presenta una moresca
1’ 02” Que deriva en la habanera
2’ 30” Desarrollo libre –alternando concertante la moresca y la habanera
4’ 00” A manera de reexposición
5’ 52” Coda

IV: Andante
0’ 00” Introducción. Presenta el Tema A, especie de coral (cuerdas graves y metales).
1’ 12” Flauta (en el grave) y el tema es cantado por el violín (cantilena a la zíngara)
2’ 23” Puente orquestal y Tema B (derivado de A)
4’ 53” Concertante (el tutti en contraposición con el solo)
5’ 07” Tema A
6’ 17” Coda: con el motivo de B.

V: Rondo – Allegro
0’ 00” Introducción. El fagot presenta el motivo A que se instala obsesivamente. Sugiere la malagueña.
0’ 32” Sobre ese motivo convertido en diseño, el Violín canta el Tema B. Su discurso virtuoso se integra cada vez más con los timbres orquestales.
3’ 04” El tutti trae el Tema C. Nuevamente deriva en la habanera.
5’ 07” Desarrollo con A –intercalando el motivo B-.
6´ 25” Reexposición: Tema B sobre el motivo A
7’ 29” Coda

Rachmaninov:
Segunda sinfonía y en sinfonista

“En cuanto a la calidad de los proyectos recientes debo decirte que el peor es la Segunda sinfonía, doy mi solemne palabra. No más sinfonías. No sé como escribirlas, pero principalmente, no quiero hacerlo”. Así escribió Rachmaninov a su amigo Nikita Morozov desde sus vacaciones en Dresden, lejos de la agitada carrera que lo ocupaba en Rusia.
Palabras que por suerte la realidad desmintió: con éxito la dirigió durante la temporada siguiente, 1908, en San Petersburgo y en las semanas posteriores en Moscú y Varsovia.
Entonces Rachmaninov (Novgorod, 1873 - Beverly Hills, 1943) quedó perpetrado como sinfonista.

Publicada, dedicó la segunda de sus tres sinfonías al compositor Sergei Taneyev obteniendo luego el artística y económicamente sustancioso Premio Glinka.
Esta obra grande, meditativa y romántica, sólida y expansiva, está dominada por un motivo. Es una figura que parece generar, motorizar los temas principales. Este dibujo alterna un salto –generalmente ligado-, ascendente con uno descendente. Es un motivo cíclico.

Señalemos superficialmente algunos datos para apreciar esta Segunda sinfonía opus 27 (cuya primera versión data de 1906), recorriendo los cuatro movimientos, las cuatro bandas del CD:

I: Largo – Allegro moderato
0’ 00” Introducción
0’ 22” Los Violines exponen el motivo cíclico.
5’ 01” Entonando el motivo a solo el Corno Inglés pone fin a la extensa y
desarrollada introducción.
5’ 22” Trémolos de las cuerdas, pizzicatto y clarinete preparan el diseño sobre el cual...
5’ 30” Las cuerdas entonan Tema A (en base al mismo motivo)
6’ 51” Puente: el Clarinete. Luego otras maderas.
7’ 00” Tema B
8’ 48” Desarrollo (en base al Tema A): Comienza con los Cornos con sordina y frases en el Violín Concertino. Por favor, toda la atención posible a las texturas que forman los Metales.
12’ 29” Retorno del Tema A (con transformaciones rítmicas y tímbricas). Breve.
13’ 40” Puente: las Cuerdas conducen largamente hacia el...
14’ 40” Tema B.
16’ 00” La Trompa y luego el Fagot entonan el motivo, desembocando en la...
16’ 28” Coda: construida con A, cada vez más rítmica y acelerada, remata con ocho acordes y una nota fortissimo en los Contrabajos.

II: Scherzo
0’ 00” Tema A
1’ 06” Puente: Clarinete
1’ 12” Lírico, aparece el Tema B en las Cuerdas
2’ 21” Un diseño rápido de cuatro notas, en las Maderas, nos recuerda sus
Danzas sinfónicas (1940).
2’ 27” Timbales. Cornos entonan abreviado el Tema A.
3’ 16” Platillos. Comienza la llamada Sección Trío: los Violines inician una especie
de perpetuum mobile en base al motivo cíclico.
4’ 29” Sobre el staccato de las Cuerdas, los Vientos recuerdan el motivo en otro ritmo. Aumenta la textura polifónica.
5’ 22” Platillos a la russe. Y reexposición: Tema A. Pasarán nuevamente Campanillas y el pizzicatto chitarra.
6’ 27” Nuevamente el Clarinete sirve de puente. Reingresa el Tema B en las Cuerdas.
7’ 43” Oboe, luego Clarinete y después Fagot, repiten el motivo rápido de cuatro notas (el de Danzas sinfónicas).
7’ 48” Tema A
8’ 36” Coda: Los Metales presentan un esquema lento del mismo motivo.
Las Cuerdas conducen al grave, y el motivo se pierde entre timbal y Clarinete bajo.

III: Adagio
0’ 00” El motivo cíclico. Y de inmediato surge en los Violines la melodía principal
del Tema A (que en la carta a Alexander Siloti, propulsor de esta Sinfonía, el compositor lo denominó «Tema de amor»).
0’ 28” El Clarinete entona completo el Tema B.
2’ 27” El Tema B pasa a las Cuerdas, elaborandolo y preparando la reaparición
3’ 22” del Tema A –también las Cuerdas-, como un devenir natural del Tema B.
4’ 04” Breve pausa. Y comienza el Desarrollo en base al Tema B.
Poco a poco aumenta la lenta y tensionante progresión hacia el
7’ 29” Clímax: por fin la melodía del Tema A presenta su primera explosión.
8’ 05” Pausa larga.
8’ 10” Desarrollo del Tema A. Se suceden breves solos de Corno à Violín à Corno Inglés à Flauta à Oboe à Clarinete
9’ 24” Tema B cantado por los Violines
11’ 27” Renace el Tema A («el tema de amor») que pronto impregnará todo el discurso.
13’ 37” Un punto quieto, como la cima del Tema (evoca el Urlicht en el Adagio de la Cuarta sinfonía de Mahler, 1900)
13’ 50” Desde allí “desciende” hasta las Cuerdas graves que lentamente resuelven el movimiento

IV: Allegro vivace
0’ 00” Tema A
1’ 10” Alla marcia de los Maderas
1’ 43” Campanillas y retorno de A.
2’ 43” Tema B: en los Violines y luego en todas las Cuerdas, que largamente
desemboca en...
5’ 27” «El Tema de Amor» que conocimos hace unos instantes, en el Adagio.
Breve cita que cierra la exposición.
5’ 55” Desarrollo. Reaparece varias veces el motivo cíclico presentado en el primer movimiento.
7’ 49” La Percusión anuncia la Reexposición: Tema A.
8’ 51” Alla marcia ahora en los Metales
9’ 26” Platillos y Tema A
11’17” Los Violines entonan el Tema B.
12’10” Los Metales en acordes, lenta y grandilocuentemente, llevan el motivo cíclico mientras se superponen las Cuerdas que cantan la melodía inicial de la Sinfonía. Se fusionan y resuelven.
12’38” Coda: por aceleración. Aumenta la pujanza. El caudal de acordes concluye con la misma figura rítmica que cierra el Concierto para piano N° 2, un remate característico de Rachmaninov.

¿Cómo encontrar la conexión del motivo cíclico entre los cuatro movimientos?.
Ud. percibirá esa unidad rítmico-melódica simplemente saltando de Banda en Banda.
Banda I: a los 0’31” à Saltar hacia la Banda II: a los 0’ 26” à Saltar hacia la Banda III: a
los 0’ 25” à Saltar hacia la Banda IV.

De todos modos nada de lo dicho es necesario.
Porque inmediatamente advertirá que está frente a una obra en extremo interesante para apreciar y en extremo difícil para interpretar. Una obra maestra.

Rachmaninov:
Primera sinfonía y en primera audición

El violoncellista aficionado y psiquiatra Niels Dahl fue quien recuperó (con un tratamiento por hipnosis) a Sergei Rachmaninov (Novgorod, 1873 - Beverly Hills, 1943) de la profunda depresión en que lo sumió el fracaso de su primera sinfonía tras el estreno sin ensayos y mal dirigido por Glazunov en San Petersburgo en marzo de 1897. Tres años sin componer y sólo e intensamente dedicado a conciertos como director y recitales como pianista, hasta que en diciembre de 1900 resurgió y con la que sería su obra más célebre, el Concierto para piano N° 2, dedicado al Dr. Dahl.

Sin embargo, non dudó en destruir el manuscrito de la sinfonía. Sólo se encontró la carátula presidida por un epigrama tomado de los Evangelios: «Es a mí a quien pertenece la venganza». La obra fue reconstruida gracias al material de orquesta.

Señalemos algunos datos para apreciar esta Primera sinfonía opus 13 (compuesta en 1895) recorriendo los cuatro movimientos, las cuatro bandas del CD:
Ud. reconocerá (más aún si salta de Banda en Banda después de escuchar 5 segundos en cada una), un breve motivo que domina la sinfonía y que abre cada movimiento. Es una célula rápida, de figuración breve, de cuatro sonidos que forman un gruppetto. Llamémosla célula gruppetto.

I: Grave – Allegro ma non troppo
0’ 00” Introducción. En el comienzo mismo se enuncia la célula gruppetto.
0’ 30” Tema A: es una deformación del Dies Irae (la ira de Dios, secuencia
principal del requiem, la misa de difuntos, rimada por Tomas de Celano hacia 1256), que es una constante en toda la producción de Rachmaninov.
3’ 06” Tema B
5’ 12” Desarrollo (en base al tema A)
6’ 56” Aquí se escucha (en los metales) claramente el Dies Irae, el Tema A. Es la reexposición. Dominará la célula gruppetto.
9’ 15” Tema B
11’ 55” Varios tutti con la célula gruppetto anuncian el retorno de A.
13’ 15” Coda

II: Allegro animato
0’ 00” Afirmando el carácter cíclico de esta sinfonía, el movimiento comienza con
la misma célula gruppetto en las cuerdas con sordina (un consejo: vuelva a la Banda 1 y a los 0’ 05” salte a la Banda 2 y escuchará esa célula en similitud).
0’ 11” El fagot trae el nervioso, animato, tema A, que recorre toda la orquesta.
3’ 02” Reaparece la célula gruppetto.
3’ 34” Y comienza el tema B. Pasan varias veces las primeras notas del Dies
Irae.
5‘ 54” De nuevo A.
7’ 05” Reminiscencias de B (y del Dies Irae)
7’ 32” A
8’ 26” Coda: las cuerdas graves entonan el fragmento de Dies Irae. Dos pizzicatti
concluyen el movimiento.

III: Larghetto
0’ 00” Otra vez la célula gruppetto sirve de apertura y se alternará
permanentemente.
0’ 12” El clarinete presenta la melodía sobre la que se construye el tema.
3’ 08” De carácter sombrío, se inicia un episodio en base al motivo del Dies Irae.
5’ 10” Desarrollo en base al tema principal presentado por los violines.
6’ 53” Maestoso, retorna el tema
8’ 01” La flauta y luego el clarinete recuperan el modo original del tema que
desemboca en la coda, lenta y serenamente.

IV: Allegro con fuoco
0’ 00” La célula gruppeto a tutti.
0’ 12” La percusión y el metal presentan el tema A basado en el Dies Irae
2’ 11” Los Violines presentan el Tema B
3’ 21” A y B comienzan a superponerse. Domina finalmente A (metales y
percusión)
3’ 53” Desarrollo. Lo inician las cuerdas graves. Siempre alterna el motivo de A.
7’ 35” Nuevamente son las cuerdas graves las que con la célula gruppetto conducen acelerando a la...
8´ 09” Reexposición de A.
8’ 56” Con los Violines se entrelaza el tema B.
9 54” La percusión indica el retorno de A (y los fragmentos del Dies Irae)
10’ 36” El gong da comienzo a la extensa Coda. El tempo se torna maestoso.
11’ 43” Con fatídica insistencia, se repite nueve veces la célula gruppetto en las cuerdas, cada vez más pesante, mientras el resto de la orquesta va aumentando la pujanza hasta alcanzar los dos acordes finales.

Rachmaninov
Segunda sinfonía y en grande

“En cuanto a la calidad de los proyectos recientes debo decirte que el peor es la Segunda sinfonía, doy mi solemne palabra. No más sinfonías. No sé como escribirlas, pero principalmente, no quiero hacerlo”. Así escribió Rachmaninov a su amigo Nikita Morozov desde sus vacaciones en Dresden, lejos de la agitada carrera que lo ocupaba en Rusia.
Palabras que por suerte la realidad desmintió: con éxito la presentó durante la temporada siguiente, 1908, en San Petersburgo y en las semanas posteriores en Moscú y Varsovia.
Publicada, dedicó la segunda de sus tres sinfonías al compositor Sergei Taneyev obteniendo luego el artística y económicamente sustancioso Premio Glinka.
Esta obra grande, meditativa y romántica, sólida y expansiva, está dominada por un motivo. Es una figura que parece generar, motorizar los temas principales. Este dibujo alterna un salto –generalmente ligado-, ascendente con uno descendente. Es un motivo cíclico.
Señalemos superficialmente algunos datos para apreciar esta Segunda sinfonía opus 27 (cuya primera versión data de 1906), recorriendo los cuatro movimientos, las cuatro bandas del CD:

I: Largo – Allegro moderato
0’ 00” Introducción
0’ 22” Los Violines exponen el motivo cíclico.
5’ 01” Entonando el motivo a solo el Corno Inglés pone fin a la extensa y
desarrollada introducción.
5’ 22” Trémolos de las cuerdas, pizzicatto y clarinete preparan el diseño sobre el cual...
5’ 30” Las cuerdas entonan Tema A (en base al mismo motivo)
6’ 51” Puente: el Clarinete. Luego otras maderas.
7’ 00” Tema B
8’ 48” Desarrollo (en base al Tema A): Comienza con los Cornos con sordina y frases en el Violín Concertino. Por favor, toda la atención posible a las texturas que forman los Metales.
12’ 29” Retorno del Tema A (con transformaciones rítmicas y tímbricas). Breve.
13’ 40” Puente: las Cuerdas conducen largamente hacia el...
14’ 40” Tema B.
16’ 00” La Trompa y luego el Fagot entonan el motivo, desembocando en la...
16’ 28” Coda: construida con A, cada vez más rítmica y acelerada, remata con ocho acordes y una nota fortissimo en los Contrabajos.

II: Scherzo
0’ 00” Tema A
1’ 06” Puente: Clarinete
1’ 12” Lírico, aparece el Tema B en las Cuerdas
2’ 21” Un diseño rápido de cuatro notas, en las Maderas, nos recuerda sus
Danzas sinfónicas (1940).
2’ 27” Timbales. Cornos entonan abreviado el Tema A.
3’ 16” Platillos. Comienza la llamada Sección Trío: los Violines inician una especie
de perpetuum mobile en base al motivo cíclico.
4’ 29” Sobre el staccato de las Cuerdas, los Vientos recuerdan el motivo en otro ritmo. Aumenta la textura polifónica.
5’ 22” Platillos a la russe. Y reexposición: Tema A. Pasarán nuevamente Campanillas y el pizzicatto chitarra.
6’ 27” Nuevamente el Clarinete sirve de puente. Reingresa el Tema B en las Cuerdas.
7’ 43” Oboe, luego Clarinete y después Fagot, repiten el motivo rápido de cuatro notas (el de Danzas sinfónicas).
7’ 48” Tema A
8’ 36” Coda: Los Metales presentan un esquema lento del mismo motivo.
Las Cuerdas conducen al grave, y el motivo se pierde entre timbal y Clarinete bajo.

III: Adagio
0’ 00” El motivo cíclico. Y de inmediato surge en los Violines la melodía principal
del Tema A (que en la carta a Alexander Siloti, propulsor de esta Sinfonía, el compositor lo denominó «tema de amor»).
0’ 28” El Clarinete entona completo el Tema B.
2’ 27” El Tema B pasa a las Cuerdas, elaborandolo y preparando la reaparición
3’ 22” del Tema A –también las Cuerdas-, como un devenir natural del Tema B.
4’ 04” Breve pausa. Y comienza el Desarrollo en base al Tema B.
Poco a poco aumenta la lenta y tensionante progresión hacia el
7’ 29” Clímax: por fin la melodía del Tema A presenta su primera explosión.
8’ 05” Pausa larga.
8’ 10” Desarrollo del Tema A. Se suceden breves solos de Corno à Violín à Corno Inglés à Flauta à Oboe à Clarinete
9’ 24” Tema B cantado por los Violines
11’ 27” Renace el Tema A («el tema de amor») que pronto impregnará todo el discurso.
13’ 37” Un punto quieto, como la cima del Tema (evoca el Urlicht en el Adagio de la Cuarta sinfonía de Mahler, 1900)
13’ 50” Desde allí “desciende” hasta las Cuerdas graves que lentamente resuelven el movimiento.

IV: Allegro vivace
0’ 00” Tema A
1’ 10” Alla marcia de los Maderas
1’ 43” Campanillas y retorno de A.
2’ 43” Tema B: en los Violines y luego en todas las Cuerdas, que largamente
desemboca en...
5’ 27” «El Tema de Amor» que conocimos hace unos instantes, en el Adagio.
Breve cita que cierra la exposición.
5’ 55” Desarrollo. Reaparece varias veces el motivo cíclico presentado en el primer movimiento.
7’ 49” La Percusión anuncia la Reexposición: Tema A.
8’ 51” Alla marcia ahora en los Metales
9’ 26” Platillos y Tema A
11’17” Los Violines entonan el Tema B.
12’10” Los Metales en acordes, lenta y grandilocuentemente, llevan el motivo cíclico mientras se superponen las Cuerdas que cantan la melodía inicial de la Sinfonía. Se fusionan y resuelven.
12’38” Coda: por aceleración. Aumenta la pujanza. El caudal de acordes concluye con la misma figura rítmica que cierra el Concierto para piano N° 2, un remate característico de Rachmaninov.

¿Cómo encontrar la conexión del motivo cíclico entre los cuatro movimientos?.
Ud. percibirá esa unidad rítmico-melódica simplemente saltando de Banda en Banda.
Banda I: a los 0’31” à Saltar hacia la Banda II: a los 0’ 26” à Saltar hacia la Banda III: a los 0’ 25” à Saltar hacia la Banda IV.

De todos modos nada de lo dicho es necesario.
Porque inmediatamente advertirá que está frente a una obra en extremo interesante para apreciar y en extremo difícil para interpretar. Una obra maestra.

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