Propone un programa realmente atractivo. En
esta ocasión nos interesa una obra que,
además de ser técnicamente espléndida
y estéticamente bella, es, sencillamente,
una obra maestra (en el sentido cabal del término):
el Divertimento de Béla Bartók
(según Loló, un amigo húngaro
de noble prosapia, el acento en la ó
es para pronunciar algo así como Bartook).
Que tal si antes que nada tratamos de leer
auditivamente el Divertimento -a través
del disco compacto de la Orquesta de Cámara
Orpheus- y, luego, en el intervalo, volvemos
aqui, al Foyer, para buscar otros datos.
¿De acuerdo?.
El primer movimiento
Sigue la clásica fórmula del allegro
de sonata (que en el género sinfónico
se llama sinfonía: un allegro de sinfonía).
Sobre el allegro de sonata hablamos en el Foyer
de noviembre con motivo de la clásica
sinfonía clasicista (seguramente no lo
recuerda).
Pues bien: como infinidad de compositores de
El Pasado Siglo XX, Bartók demuestra
también en esta obra, que la forma es
un recurso esencial para el contenido. Prueba
de su genio (otra prueba), es el logro del equilibrio
entre la forma y el contenido. Ud. verificará
que en el Divertimento nada redunda, nada carece:
todo está en su medida por medida (el
contenido: las ideas, sus significados, lo subjetivo
y lo concreto; y la forma: el planteo, el contraste,
el desarrollo, el clímax, la resolución).
Nunca desborda, nunca satura. Cada retorno es
necesario y distinto.
Aquí domina el ambiente magyar. Opinamos
que probablemente el tema principal, el tema
A, deriva de una Erdélyi fejedelmi tánc
(Loló, ¿cómo se pronuncia?),
algo así como una antigua danza -renacentista-
de la corte o palacio de la mayor autoridad
nobiliaria de Transilvania (tierras del héroe
Ferenc Rakóczi-, del príncipe
István Báthory y del conde Drácula).
Intentemos «leer» el primer movimiento:Bartók:
Divertimento Sz. 113 (Sz = Szöllösy,
catalogador de la obra de Bartók) para
cuerdas [ Violines I, Violines II, Violas, Violoncellos
y Contrabajos ]
CD
I: Allegro non troppo
fórmula: Allegro
tempo: Allegro non troppo
Banda 0 1 [ 9' 46" ]
Sección de Exposición Temática:
0’00" Todas las cuerdas -menos los
Violines I-, tocan un vigoroso ostinato (diseño
rítmico regular, repetido).
0’02" Sobre el ostinato, los Violines
I entonan la melodía del Tema A.
0’31" Repetición -similar-,
de la melodía.
0’44" El ostinato es reemplazado
por cuatro trazos formados cada uno por dos
sonidos ligados.
0’57" La melodía de A se pierde.
Y sin interrupción aparece el
1’03" Tema B: contrastante, es elegante
y ornamentado. Lo presentan los soli (un Violin
I solo, un Violin II solo, una Viola sola, un
Violoncello solo y un Contrabajo solo). Comienza
en piano (suave) y está acompañado
por pizzicatti del Violoncello y del Contrabajo
[en adelante al Violoncello lo llamaremos Cello
y al Contrabajo, Bajo]
1’14" Después de un crescendo,
el tema entra en un clima más agitado:
se alternan soli y tutti.
1’22" Retorna -deformada- la melodía
de A. Crescendo.
1’41" Aparece un elemento nuevo y
decisivo: sonidos repetidos forte (efecto percusivo)
por tutti. En esta y las sucesivas apariciones,
estos «golpes» tienen siempre la
misma secuencia rítmica:
1’48" Los solos tocan piano el motivo
de la melodía de B.
1’55" Retornan lo «golpes»
y los solos con la melodía de B suave.
2’08" Nuevamente los «golpes»,
«percutidos» más intensamente.
2’16" Con la melodía de B
un crescendo conduce a los 2’31"
«golpes» fortissimo luego piano,
y otra vez fortissimo... piano.
2’45" Los «golpes» quedan
en grave, muy suave, como pulsos sombríos.
2’52" Sobre ellos, la Viola sola
canta la cabeza (el motivo) de la melodía
de B. Le replica el Violin I solo.
3’02" Repiten la cabeza de la melodía
de B, el Violin II solo -en el grave- junto
a la Viola sola.
3’07" El pulso «sombrío»
se dilata y, dentro de él, los Bajos
dan el «pié»: este efecto
«suspensivo» impulsa para que retorne
el 3’15"ostinato inicial.
§: Sección de Desarrollo:
3’18" Sobre el ostinato (más
liviano), los Violines I cantan la melodía
de A.
3’36" Muy expresivo, cantan los Violoncellos,
recreando A. Las otras cuerdas lo van imitando.
Crece y llega a un
3’56" salto forte y agudo de los
Violines I, inmediatamente copiado más
grave por los Violines II, y luego más
grave por las Violas y más grave por
los Violoncellos.
4’02" Los Violines I son imitados
por los Violoncellos.
4’12" En los solos, una frase ligada
va copiándose escalonadamente del grave
al agudo.
4’21" «Golpes» del tutti.
4’27" Responde una frase tocada por
todas las cuerdas en forma paralela [<>]
4’32" Ahora la frase ligada en los
solos se escalona del agudo al grave.
4’43" «Golpes» del tutti.
4’50" Y responde la frase paralela
[<>]
4’55" Los «golpes» van
alternando en piano y en forte.
5’07" La secuencia de «golpes»
se hace cada vez más contrapuntística
(crea un efecto «combativo», agitado).
5’32" Súbitamente un pasaje
piano y «oscuro» a cargo de los
soli que tocan desfasadamente la frase paralela
[<>].
5’42" Atacan fortissimo los «golpes»,
que llegan più fortissimo,
5’54" a un «sonido sinfónico».
5’58" Acorde largo y sostenido en
los bajos. Y sobre él, asciende el 6’01"
pizzicato de los Violines II. Resurge -más
«dolce» y nostálgico-, el
tema A (por los Violines I). Estamos en la
§: Sección de Reexposición
Temática .
6’17" Una frase amplia y nostálgica
de los Violines.
6’29" Debajo del trémolo (una
especie de zumbido) de los Violines I, las otras
cuerdas ascienden escalonadamente con una inversión
del A. El crescendo conduce a
6’37" los «golpes» (cada
vez más intensos).
6’57" En los solos, reaparece el
irónico y elegante motivo de B: a cada
frase sigue un pizzicato.
7’11" Aquí sí retorna
el tema B similar al original. Se alternan soli
y tutti.
7’44" Se inicia un agitado crescendo
(con trémolos y figuras muy rápidas,
que ascienden en los Violines y Violas, mientras
descienden en los Cellos y Bajos).
7’52" Vuelven los «golpes»:
alternando fortissimo y piano.
8’05" El «tempo» de los
«golpes» se dilata. Se esfuman.
8’14" Un sonido en el grave, impulsa
al retorno del
8’17" ostinato. El pizzicato de algunos
Cellos recuerda el efecto chitarra. En este
punto comienza la
§: Coda:
8’24" Se oye -tranquila, relajadamente-,
la melodía de A por los Violines I, imitado
por los Violines II y luego por las Violas.
8’43" Sobre el resto, se destacan
los soli. Poco a poco el crescendo lleva a
9’14" [*] una línea expansiva,
plena y nostálgica (la cantan los Violines
sostenidos por los acordes de Violas, Cellos
y Bajos) [*] Este es el elemento cíclico
del Divertimento, que reaparece en cada movimiento.
Crece, se hace intensa y se disuelve.
9’24" Lento y piano, los Violines
I traen el motivo de A y se fijan, se inmovilizan
en un sonido (el do) que sostienen hasta el
final. Casi al mismo tiempo, más grave,
los imitan los Violines II.
Mientras, Violas, Cellos y Bajos recuerdan el
ostinato, cada vez
9’29" más lento, morendo.
El impulso inicial se ha abandonado.
9’32" Debajo del débil sonido
(do) de los Violines I, los Violines II, las
Violas y los Cellos, tocan pizzicato los «golpes»
de la secuencia: casi imperceptible, lento.
En letargo.
El segundo movimiento
Llegamos al momento grave. En este Adagio campea
la angustia. «Todas las grandes obras
tienen en su raíz alguna desesperación»
(André Suarès).
Y esa raíz se manifiesta, sale de la
tierra, en el Adagio, Adagio que recrea la fórmula
del Adagio modelo Beethoven: un único
tema (o mejor, una única idea) que va
sufriendo distintas transformaciones. Una idea
central alrededor de la cual giran algunos elementos
secundarios que conducen, que impulsan el desarrollo
dramático (como en la tragedia teatral).
II: Molto adagio
fórmula: Adagio
tempo: Molto adagio
Banda 0 2 [ 8' 42 « ]
0’00" Un diseño apenas ondulante
(pendular) de Violas, Cellos y Bajos, todos
con sordina (una especie de «peine»
de madera, de tres dientes, que se inserta entre
las cuerdas sobre el ponticello, puentecillo,
donde se apoya el centro de las cuerdas. La
sordina limita las vibraciones, apagando el
sonido y modificando el timbre)
0’06" Sobre el diseño, los
Violines II (también con sordina), cantan
la primera parte de la melodía, de la
idea princial (dominada por tres sonidos).
0’33" En el grave, comienzan las
Violas repitiendo la idea,
0’38" mientras los Violines I (con
sordina) completan la melodía -mas piano,
distante-.
1’10" Se desarrolla, se «densifica».
Se oye como una cantilena. Va crescendo.
1’51" El diseño se detiene.
Inflexión.
1’58" La línea de los Violines
I queda «incierta». Se diluye en
un pianissimo.
2’06" Súbito fortissimo (sin
sordina): Dos «gritos» (una nota
agudísima y lacerante que se repite dos
veces).
2’13" Comienza un pulso regular,
obsesivo, que genera el clima agobiante: Sobre
él aparece una célula motívica.
Está formada por dos sonidos, el primero
más agudo que el segundo; el primero
es muy breve y acentuado; el segundo es alargado
(Algo así como tí-baaa, tí-baaa).
Esta célula va aumentando en cuerpo e
intensidad.
Se lo oye en distintas alturas: en el grave,
el agudo, en el medio. Poco a poco, en todas
las voces: se hace polifónico.
3’22" De pronto, sombrío:
la Viola sola canta esa célula. Ataca
forte el tutti con la célula. Vuelve
«oscura» en la Viola y el Bajo.
3’42" De este clima sombrío,
cavernoso, surge un diseño lento y pendular
(recuerda al diseño inicial: pero ahora
parece un coro lejano y fantasmagórico,
murmurando, ululando).
En su interior, una línea asciende;
se va gestando la segunda idea (apoyada en trinos),
que va dominándolo todo. La tensión
no sólo crece: se acumula. Los trinos
estremecen. En el paroxismo, el efecto es frío,
aterido (es un recurso propio del expresionismo).
5’00" La curva dramática se
va extinguiendo.
5’20" Los Violines I en el extremo
grave convierten la célula en el ritmo
de la marcha fúnebre (se oye subyacente,
no obvio).
5’28" En el grave, dos acordes iguales
(responso).
5’35" Se confrontan la idea principal
(por los solos, piano y lento) y la idea secundaria
(por el tutti, forte y con los trinos agresivos)
6’18" Progresivamente, en los Bajos,
Cellos y Violas -todos con sordina-, reaparece
el diseño inicial (ahora en trémolos:
un efecto similar al viento).
6’33" Sobre este «viento»,
los Violines (los I más agudos que los
II), ambos con las mismas notas y paralelamente,
cantan la idea principal (la de las tres notas).
7’04" Crescendo.
7’18" Y aparece el elemento cíclico
[*]: la línea amplia, que ahora suena
más apasionada y angustiante.
7’32" Se hace inflexiva: parece «comprenderlo»,
«darle consuelo maternal». Desciende
y decrece.
7’46" En la última parte de
la línea, el Violin I solo (parece un
flautín) canta una frase (similar a la
de la Elegía del Concierto para orquesta).
Es el «pájaro lejano». En
la desolación. Por un instante.
7’55" En un momento, se superponen
las dos ideas: la célula y la principal.
8’01" Aletarga: la sonoridad aguda
y débil se traslada
8’06" al grave y oscuro.
8’11" Se repite el efecto: del agudo
al grave.
8’19" Ultimo grito (con la célula).
Patético. Se pierde.
8’26" El diseño inicial desciende
hasta los dos acordes del
8’34" responso.
El tercer movimiento
Aquí se percibe claramente la recurrencia
al concerto grosso: cada propuesta del grupo
concertino es replicada por el tutti. El concerto
grosso es una invención del barroco italiano.
En esta forma participa un grupo pequeño
de instrumentos que tienen partes solistas,
llamado grupo concertino (en este Divertimento
el grupo concertino está integrado por
un Violin I, un Violin II, una Viola y un Cello).
El grupo concertino dialoga, se integra, concerta
con el tutti (que sontodas las cuerdas, incluyendo
a los instrumentos del grupo concertino).
Pero al mismo tiempo, esto se combina con otra
apariencia: la modalidad húngara. El
canto del solista es replicado por todos.
Este movimiento está indicado Allegro
assai (muy aprisa). El tempo rápido y
ciertos giros de este movimiento, recuerdan
a la friss, la parte rápida de dos danzas:
las czardas y los verbunkos.
Emplea la fórmula del Rondo, la única
fórmula que incluye tres temas.
III: Allegro assai
fórmula: Rondo
tempo: Allegro assai
Banda 03 [ 7' 56" ]
0’00" Introducción
0’09" Tema A: El grupo concertino
canta la melodía.
0’12" La repite el tutti.
0’16" Soli
0’20" Tutti
0’23" Soli (Violas y Cellos con pizzicato
que simula chitarra)
0’32" Tutti (con trino de las Violas
que sugieren panderetas agitándose al
ritmo de la danza)
0’41" Vuelven a alternarse soli y
tutti
0’55" Aparece, por todas las cuerdas,
con sonidos más largos, una frase paralela
(homofonía). Es casi idéntica
a la frase paralela [<>] del primer movimiento.
¿No la recuerda?.
1’02" Tema B: Domina un diseño
rítmico (tá - tara tá -
tara tá).
1’09" El Violin I solo toca la primera
parte de la melodía (con notas repetidas
y marcadas) sobre el trino del resto de los
soli
1’12" Se oye un «chasquido»:
no es una falla en el CD; es un pizzicato especial
(aparece en la 7/ Sinfonía de Mahler).
La fuerza del pizzicato hace rebotar la cuerda
contra la madera del diapasón o mástil).
Es un recurso clásico de Bartók.
1’14" El Violín solo completa
la melodía. Vuelve el «chasquido».
1’20" El tutti repite la melodía.
1’34" Con breves frases ligadas,
se alterna rápidamente de soli a tutti.
1’56" Los solos se van acumulando
en frases de a dos notas [^^]
2’01" Tutti: un acorde largo
2’05" Tema C: es un tema ligado,
caracterizado por el salto amplio de las dos
primeras notas. Lo presentan todas las cuerdas
en forma paralela (homofonía)
2’12" Pasaje polifónico (como
un fugado): C en los Cellos; luego se superpone
C en los Violines II y después se suma
C en los Violines I.
2’29" C en frase paralela y más
aguda que antes.
2’36" Retorna el pasaje polifónico,
pero las entradas de C van del agudo al grave:
Violines I, luego Violines II y después
Violas.
2’47" De pronto, el tempo se rallenta:
C suena galante. Se destaca el Cello solo.
3’05" Ahora el clima es magyar: arriba
canta el Violin solo. Violines II y Violas hacen
un trémolo que evoca al zimbalón
(instrumento popular húngaro: caja rectangular
con cuerdas que se puntean o se percuten con
macillos).
3’28" Cadenza del Violin solo sobre
un acorde suspendido del resto.
3’44" Lento: se van acumulando escalonadamente
hacia el grave Violines I, Violines II, Violas
y Cellos. Esa acumulación formó
un acorde que queda suspendido.
3’54" Los Cellos impulsan al Tema
A: Los solos de Violin II, Viola y Cello presentan
el diseño rítmico (táka-táka-táka...).
El Violin I solo canta la melodía.
4’01" El tutti repite el pasaje.
4’05" Se alternan el grupo concertino
y el tutti.
4’12" El Violin I solo canta ahora
más grave. Sigue siempre el táka-táka.
4’20" Más aguda, la repiten
todos los Violines I. Sigue un crescendo.
4’32" Súbitamente, la Viola
sola inicia un rápido encadenamiento
polifónico que asciende y luego cae al
grave fortissimo. Pausa.
4’41" Y el Tema B: por los solos.
Lo canta, más «primitiva»,
más rudamente el Cello sobre el golpe
de los Bajos. Violines y Violas con trinos.
Acelera y se suma el tutti.
5’04" Se alternan frases breves de
B y de A.
5’28" Sonido largo
5’31" Frase paralela.
5’35" «Chasquido». Y
cambia el tempo (più mosso: más
movido). Y se inicia un diseño (como
zumbido) en Violines II y Violas.
5’38" Sobre el «zumbido»
se oye el tema A deformado.
5’52" Alternan concertino y tutti.
Aumenta el contrapunto. Aceleran.
6’26" Comienza a rallentar y reaparece
el pasaje de las dos notas [^^]
Pausa
6’49" Se inicia un fragmento «Grazioso,
scherzando» en pizzicatti: irónico,
imitando a las mandolinas, vuelve A transformado.
6’58" Entre los pizzicatti, las
Violas hacen dos veces un glissando (deslizamiento)
ascendiendo, aumentando el efecto «galante».
7’17" Acorde forte. Desde lo agudo
y hacia el grave, se van acumulando escalonadamente
todas las cuerdas con el diseño del «zumbido».
Crescendo.
7’26" Comienza un concertante: la
melodía de A (en los Violines) se alterna
con dos acordes del tutti.
7’34" El «zumbido» se
acelera sobre los trinos. Pausa. Y comienza
la
7’45" Coda: Escalas incompletas y
cruzadas del grupo concertino. Se pierden. Pausa.
7’51" Sobre el «chasquido»
de Cellos y Bajos, el resto sostiene un acorde.
7’53" Fortissimo, con el motivo de
A, simultáneamente ascienden Violines
y descienden Violas, Cellos y Bajos.
(Final brillante, muy a la manera de un divertimento)
Intervalo
Como acordamos, es tiempo de comentar que
Este Divertimento
1/-
Combina -según la recomendación
de la partitura-, un mínimo de 6 primeros
violines, 6 segundos, 4 violas, 4 violoncellos
y 2 contrabajos. Logra sonoridades tanto camarísticas
como sinfónicas. Obtiene esta pujanza
-caudal sonoro- a través de acordes,
bloques y empastes; y también recurriendo
a la beethoveniana subdivisión de cada
parte en varias voces (esto se llama divissi:
por ej. los violines primeros se dividen en
primeros a y primeros b, con notas y efectos
diferentes, aumentando el espectro). Crea texturas
tan densas como transparentes («Seda que
se rasga», dice Olivier Messiaen).
2/-
Cita procedimientos barrocos (el esquema de
concerto grosso y la ornamentación);
efectos galantes (giros elegantes en la melodía
y los pizzicatti -pellizcados-, imitando la
mandolina); fórmulas clasicistas (de
los tiempos de Mozart: el divertimento); rasgos
neoclasicistas («melodismo» claro
sobre una armonía novedosa y uso original
del eterno ingrediente de la música:
la disonancia); elementos expresionistas (breves
motivos, células temáticas, repetidas
obsesivamente, sobre las que se construye todo
el desarrollo, provocando además climax
de una gran intensidad); características
modernistas (el uso percusivo de esas células);
sugerencias folcloristas (recreando cantos e
improvisando danzas -sin caer en el pintoresquismo.
Es producto de sus viajes e investigación
etnomusicográfica -la primera-, junto
a Zoltán Kodály. Recopila y emplea
melodías y ritmos húngaros, búlgaros,
rumanos, eslovacos, yugoeslavos, turcos,
3/-
Aplica su personalísimo sistema tonal,
que desde los 24 años había asumido:
cada uno de los doce sonidos es una entidad
independiente, listos para producir toda clase
de combinaciones (no confundir con el dodecafonismo,
la técnica creada por Schönberg).
Veamos, en el cuadro celeste, el comienzo del
segundo movimiento -que al ser lento, es más
fácil para el reconocimiento-. Los sonidos
se combinan formando las breves frases bartokianas
-señaladas con curvas-. Poco a poco van
ingresando los doce 12 sonidos. Puede seguir
la melodía que cantan los Violines, imaginando
-a los efectos del cuadro-, un teclado: las
7 «teclas blancas» y las 5 «teclas
negras».
4/-
Tiene tres movimientos, emulando el modelo italiano
tripartito: rápido / lento / rápido;
y reforzando el clásico principio del
contraste.
5/-
Está cerca de la estructura cíclica:
porque hay un elemento que reaparece en los
tres movimientos. Es una frase lírica,
melancólica y de expresión honda.
Recuerda la sensible imprompta magyar (húngaro
tradicional; ¡no confundir con lo gitano,
por favor!).
6/-
Reafirma el lenguaje único de Bartók
(esta partitura se conecta con la mayoría
de sus obras maestras, evocando recursos, efectos
y símbolos de, por ej., la anterior Música
para percusión, cuerdas y celesta, el
contemporáneo Sexto Cuarteto y el posterior
Concierto para orquesta).
Y en fin: esencialmente, este Divertimento,
es una máscara. Detrás, viven
la tragedia, la tierra perdida.
La maleta
«El verano pasado -escribió Bartók
en diciembre de 1939-, fui a Saanen para sentirme
completamente libre de perturbaciones, de manera
que pudiera escribir dos obras tan pronto como
fuera posible». Y las «dos obras»
que surgieron están destinadas a las
cuerdas: el seductor Divertimento (que compuso
en sólo ¡quince días!, del
2 al 17 de agosto) y el visceral Sexto -último-
cuarteto (que completó en el invierno)
encargado por el violinista Zoltán Székely.
Dos obras aparentemente disímiles y sin
embargo, cada una comprensiva y abarcativa de
la otra.
El Divertimento está dedicado a la Orquesta
de Cámara de Basilea. Su director era
Paul Sacher (un músico notable, propulsor
de compositores. Un ejemplo reciente está
en Diálogo para violin y orquesta, que
le tributara otro genio de este siglo, Witold
Lutoslawski, estrenada por Sacher en 1986).
Sacher, sabiendo lo preocupado y deprimido que
estaba Bartók por la situación
europea y la marcha de la segunda guerra, le
sugiere un cambio de ambiente: un chalet de
montaña en Saanen, Suiza, y la comisión
de una partitura. Bartók lo acepta, con
cierto reparo e incomodidad que le impone su
altivez («Me encuentro en una situación
parecida a la de los músicos antiguos
a quienes sus mecenas obligaban a vivir en palacio»,
confiesa a su hija en una carta días
antes de terminar el Divertimento). No obstante,
Saanen se convierte en un breve oasis, una relativa
calma para su ánimo y su enfermedad (leucemia).
Desde allí, les pide a sus amigos de
Basilea, Müller y Widmann, que hasta el
final de la guerra, le guarden en una maleta
los manuscritos de Música para cuerdas,
percusión y celesta, Microcosmos, 44
dúos para violines, Sonata para dos pianos
y percusión y Canciones y coros húngaros.
Lamentablemente, en esa maleta no estaban los
documentos grabados sobre el folclore, que morirían
en Budapest.
Serge Moreux se encuentra allí con Bartók:
«Un rostro anacrónicamente juvenil
bajo una cabellera blanca. Mirada azúl.
De su fragilidad física emanaba una tranquilidad
un poco melancólica, una tensión
de arco estirado sin esfuerzo, y una agradable
reserva se desprendía de su cortesía,
rara en nuestra época».
El interludio veraniego de Saanen concluye.
Vuelve a su ritmo trágico. Su explicable
amargura por la guerra (que lo obsesiona), su
abierta y práctica oposición al
nazismo y la falsa neutralidad del gobierno
de Budapest, lo van cercando. Muere su madre.
Elije el exilio. En abril de 1940 llega solo
a Nueva York. Graba Contrastes con Benny Goodman,
clarinete y Joseph Szigeti, violin. Vuelve a
Hungría y retrasa hasta octubre la partida
definitiva -con su esposa Ditta-, después
de ofrecer juntos un último concierto
a dos pianos en Budapest. Cruzan Suiza. Se detienen
en Paris, luego en Nimes y en España.
Desde Portugal salen en el «Escalibur».
Se inicia una cadencia con el mismo pulso ostinato
y dramático que domina sus últimas
obras (Concierto para orquesta, Sonata para
violin solo, Tercer concierto para piano, el
boceto del Concierto para viola): mientras su
hijo Péter intenta ayudarlo en la compilación
de los trabajos de investigación folclórica,
mientras Hungría entraba en el dominio
inútil del comunismo, el compositor muere
en el West Side Hospital de Nueva York, el 26
de septiembre de 1945, veinticuatro días
después del armisticio. Sin Paz para
Bartók.
Divertimento,
divertissement, diversions
Los tres términos parecerían relacionarse
con el concepto de «diversión».
Pero casi casi no es asi.
Diversions es una antigua designación
de la forma variación (del renacimiento
inglés).
Divertissement -una práctica francesa
del rococó y principios del siglo XIX-,
es una especie de potpourri, formado por la
serie de piezas breves y ligeras tomadas de
la ópera o la opereta a la que servía
de entreacto (¿un ejemplo?: en la ópera
de Lully, «Armide et Renaud» 1686).
Por extensión, el divertissement quedó
como una serie de piezas sin mayor desarrollo
(hallará ejemplos en Schubert, Ibert,
Roussel).
Divertimento -que comenzó a aplicarse
en Austria, después de 1750-, corresponde
a una forma más elaborada, de tres a
seis movimientos. Precisamente, sus partes se
denominan movimientos por seguir más
o menos -y con un carácgter más
«liviano»-, las reglas formales
de la sonata y la sinfonía. Especialmente
el primer movimiento desarrolla el mismo esquema
del Allegro de sonata: una exposición
con dos temas contrastantes, un desarrollo y
una reexposición. (Puede verificarlo
en el Divertimento KV 131 de Mozart). Simplificado,
sin desarrollos, lo recuperó el siglo
XX. (Divertimento op. 86 de R. Strauss, Divertimento
de Bernstein, etc.)
Formas paralelas al Divertimento, son la Serenata
y la Casación, que incrementan el carácter
ligero y recrean los ritmos de danza -especialmente
el minué-. (Los tres presentan en algunos
casos, partes solistas).
La Casación -deformando la antigua locución
popular vienesa gassatim gehen («ir por
las calles») y del italiano «cassazione»,
clausura, despedida), es una serie de piezas
festivas, con intervención de vientos,
interpretada al aire libre (Mozart las llama
Finalmusik: la K. 100 celebra el fin de curso
de la Facultad de Filosofía de Salzburgo,
1769). También reaparece hacia fines
del siglo pasado (ej.: la Casación de
Sibelius).
La Serenata -del italiano sera, noche- o Nachtmusik
es música nocturna -generalmente para
cuerdas o para vientos-. Imposible omitir la
K. 525 de Mozart, «Una pequeña
música nocturna». La serenata es
más desarrollada y su primer movimiento
lo es por elaborar brevemente dos temas. Por
esto Mozart -urgido-, pudo convertir rápidamente
cuatro movimientos de la Serenata (para la familia
Haffner) K. 250 en la Sinfonía 35 «Haffner»
K. 385.
Y con ese esquema, la serenata retornó
en el romanticismo (recuerde las de Tchaikovsky,
Brahms y Dvorak).
Todas (la casación, la serenata y el
divertimento), derivan de la barroca suite (suite
= serie) de danzas (un preludio y una serie
de danzas, sin desarrollo). El rococó
espantoso y el clasicismo la reemplazaron por
la casación; con algo más de elaboración,
por la serenata; y desarrollado y algo virtuoso,
por el divertimento.
Poco queda del divertimento clasicista en el
Divertimento de Bartók: sólo el
esquema externo. En su interior, creó
una forma nueva, casi un híbrido del
concerto (allegro - adagio - rondo), cubierto
por aires de danza y una aparente liviandad.
Eligió el divertimento como marco ideal
para combinar libremente la belleza, su realidad,
la fantasía y la expresión.
Es otra manera que obedece a la traducción
y a la definición del término
divertimento: entretenimiento, recreo. Divertir
es una distracción momentánea
de un asunto. Es modificar el sentido de la
atención. Desviar hacia otra parte el
humor -como estado anímico-. El Divertimento
de Bartók nos conduce a otra noción
del solaz.
Repetir, repetir,
repetir
Nada mejor para apreciar música que escuchar
una y mil veces la misma obra, cómodo
ejercicio que le permite el disco compacto -como
el que ahora tiene en sus manos-.
Repetir y cantar. Tarareando. Feliz de poder
hacer lo que no queda bien en la sala de conciertos.
(Bueno: quizá, la próxima vez
que escuche en vivo el fabuloso Divertimento
de Bartók, podrá tararearlo mentalmente).
De ambas maneras, él se lo agradecerá.
¿Bartók?. Un
gran árbol plantado exactamente en medio
de la música de este siglo. Un gran árbol
con raíces bien hundidas en el suelo
y ramas que se abren y extienden en todos las
direcciones. La conciencia translúcida
de los poetas y los sabios.
Daniel Lesueur
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