Concerto vs.
Concierto
Nos volvemos a enfrentar con la transición
de la forma concerto hacia la forma concierto.
Varias veces lo hemos comentado. No es un craso
error y pertenece al uso corriente llamar indistintamente
concierto y concerto. Aún cuando la traducción
indica que concerto es concierto, en lo que
hace a evolución, el concierto es consecuencia
del concerto. Sus diferencias sin embargo conducen
a generar dos formas: el concerto y el concierto.
Brevemente, recordamos que el concierto (consolidado
a partir del clasicismo, tiempos de Haydn, Mozart),
tiene una parte solista claramente definida,
que despliega virtuosismo que puede o no asociarse
a la otra parte, la orquesta. Que tiene por
lo general tres movimientos muy elaborados (mucho
más extensos que los del concerto) y
(también por lo general) bitemáticos.
Responde a la fórmula de sonata. Compruébelo
(sobre cualquiera de las interpretaciones tradicionales),
en el esquema del primer movimiento del Concierto
para piano Nº 12 Koechel 414 (octubre 1782)
del inefable Wolfgang Amadeus.
0'00" Introducción (orquesta: cuerdas,
dos oboes, dos cornos o "solo dos violines
una viola y un violoncello", según
indica Mozart). Tema A.
0' 51" Tema B (destaca el pizzicato)
1' 21" Retorno de A, fin de la Introducción.
1' 44" Sección Exposición:
Tema A (aparece el piano).
3' 09" Tema B
3' 57" Un sello de Mozart: esta manera
del trino.
4' 12" Sección Desarrollo: con A.
5' 32" Sección Reexposición:
Tema A
6´31" Tema B
7' 55" Un puente orquestal conduce al pie
para dar entrada a la...
8' 10" Cadenza: ¿?. Facultades que
otorga la indicación ad libitum. Breve.
(No es
la que posteriormente escribiera Mozart).
8' 45" Coda
El segundo movimiento de un concierto es también
importante y elaborado. Mozart aquí lo
inicia citando textualmente el tema de la obertura
compuesta en 1763 por Johann Christian Bach
en ocasión de la repetición de
la obra La calamità dei cuori de Baldassare
Galuppi. ¿Homenaje de Mozart al amigo
y "maestro en Londres" desaparecido
unos meses antes?.
Y en el trazado del concierto, el tercer movimiento
es o un vivace o un rondo. Mozart opta por este
último pero a la manera antigua y francesa:
Rondeau (cuyo formato difiere del rondo posterior).
Los estribillos orquestales se alternan con
dos temas. (Este final es la partitura alternativa
al Rondeau K. 386, que escribió en un
día, el 19 de octubre de ese año,
1782. Incompleto y perdido, fue rescatado y
acabado por Alfred Einstein).
Este concierto forma parte de una tríada
(1782/3), cronológicamente los Nº
12, 11 y 13 (K. 414, K. 413 y K. 415), grupo
que como Mozart explica a su padre en carta
del 28 de diciembre de 1782, "son la exacta
vía intermedia entre lo demasiado difícil
y lo demasiado fácil... deberían
satisfacer también a los entendidos,
pero siempre de manera que los no entendidos
puedan quedar satisfechos, aún sin saber
por qué. Vendo las entradas a 6 ducados,
al contado."
Desde el barroco
llegan Concerti
Tanto en sus diversas modalidades (concerto,
concerto a solo y concerto grosso), la forma
concerto alcanzó su esplendor en el barroco
(tenga presente los concerti de Antonio Vivaldi
o Georg F. Handel o Johann Heinichen para citar
sólo tres casos) y fue reciclado en el
pasado siglo XX (basta recordar: el Concerto
para cuerdas "Basle" de Igor Stravinsky,
los Concerti grossi de Alfred Schnittke o el
Triplo concerto de Gian Carlo Menotti).
Asentado en el barroco, el concerto (del italiano,
concertare, reunir, relacionado con el latín
concertare, combatir, pelear) en el barroco
se extendió confusamente: en el principio
del s. XVII se aplicaba el término concerto
tanto a las composiciones instrumentales como
a las obras religiosas para una a cuatro voces,
continuo e instrumentos solistas (por contraposición
a las vocales profanas denominadas arie, musiche,
cantata) como se comprueba en los Cento concerti
ecclesiastici (1602) de Ludovico Viadana.
Pronto -desde fines del s. XVII- concerto quedó
limitado al campo instrumental.
La primera modalidad fue la del concerto grosso
(fruto del crecimiento del recurso de contrastar
los grupos de instrumentos en la canzona y la
sonata). Lo aclaramos muy superficialmente:
un pequeño grupo -llamado concertino-
se enfrenta a uno más amplio -llamado
ripieno o tutti,- que la mayoría de las
veces incorpora al concertino: cuando tocan
tutti, tocan todos, los del grupo concertino
y el resto). Aquí la escuela fue Roma
y el primer especialista Arcangelo Corelli (con
por ej. los Concerti grossi op. 6, cerca de
1682 y publicados póstumamente en 1714).
Bach (1685-1750) aportará una de las
cumbres del tipo concerto grosso: los seis Concerti
brandenburgueses (dedicatoria fechada en 1721).
Ud. seguramente tiene una buena interpretación
del Brandenburgués Nº 2 (Orq. Bach
de Munich, o English Concert o Il Giardino Armonico,
por ej.). Allí, desde el comienzo del
primer movimiento, reconoce el ripieno (cuerdas
y continuo) contrastando con el grupo concertino
(trompeta, flauta, oboe y violín).
Sobrevino un modelo nuevo: el concerto ripieno
("¡relleno!"), también
conocido como concerto a quattro, a 4 (o a 5,
a cinque si el conjunto incluía dos partes
de viola). En el concerto ripieno sólo
actúa el ripieno (las cuerdas y el bajo
continuo, es decir, por lo general bajo o violone
+ teclado -un clavecín o un pequeño
órgano), sin partes destacadas o "principales".
El ejemplo lo acerca el op. 5 de Giuseppe Torelli.
Los concerti ripieno adoptaban dos esquemas:
1º) el antiguo, el de la sonata da chiesa
(sonata de iglesia) en cuatro movimientos (lento-rápido-lento-rápido),
de textura predominantemente fugada; y 2º)
el "moderno", el de la sinfonia, en
tres movimientos (rápido-lento-rápido),
de textura más homofónica (como
lo prueban los Concerti a quattro op. 4, 1699,
de Giulio Taglietti.
En este segundo esquema, el término
sinfonía aludía a "sonar
con mayor concordancia", sin parte destacada,
todo más homogéneo, más
en conjunto. Impuesto como sinfonia de concerto,
en este modelo tiene predominio el ritornello
(especialmente en el primer movimiento). Se
convertirá en el precursor de la sinfonía.
Sinfonía: tema aparte.
Hacia 1720, el título de sinfonía
se deslindó de concerto, indudablemente
porque concerto comenzaba a asociarse al contraste
tutti-solo.
Entonces, ya había aparecido el último
tipo de concerto barroco: el concerto a solo
o simplemente concerto para.... Nuevamente la
figura de Torelli: los números 6 y 12
de su op. 6, 1698, son los más antiguos
casos de concerto (para solista), consecuencia
de la beneficiosa influencia del aria operística
y de tantas sonate y sinfonie para trompeta
y cuerdas que percibió durante su estada
en Bolonia, donde los compuso. Tomaso Albinoni
crea en 1700 los primeros concerti para violín
(son cuatro del op. 2). Aquí el experto
-y más prolífico- es el veneciano
Vivaldi: después de 53 concerti ripieno,
escribió 425 concerti para uno (como
los 350 destinados al violín) o más
instrumentos principali (como el Concerto con
molti istromenti: 2 violines, 2 flautas dulces,
2 mandolinas, 2 chalumeaux, 2 tiorbas y violoncello
como principales. Es el R. 558 -por el catalogador,
Peter Ryom).
En este contexto, preferimos denominarlo instrumento
"principal" antes que instrumento
"solista" (solista se aviene más
a las características que trae luego
el clasicismo: virtuosismo, participación
individualista, alternada con la orquesta. En
el concerto el "principal" se une
al tutti. Lo repetimos: cuando toca el tutti,
tocan realmente todos, incluyendo la parte principal,
convencionalmente llamada, de manera poco convincente,
"solista")
Concerto modelo
Vivaldi
Férreamente, los concerti de Antonio
Lucio Vivaldi determinan como norma el ciclo
en tres movimientos y aumenta la complejidad
técnica del principale.
En la fórmula Vivaldi domina el ritornello:
el tutti retorna (en la misma o en otras tonalidades)
con el motivo o la frase principal (a manera
de estribillo) y alterna con el solo.
En las primeras colecciones -como la del op.
3 "L'Estro Armonico", "La inspiración
armónica", la parte del ritornello
se flexibiliza. Y la sección media del
primer movimiento se hace más variada,
enfatizando las combinaciones y el contraste.
Al igual que Giuseppe Tartini y Jean-Marie
Leclair, este modelo de la etapa inicial de
Vivaldi es el que adopta Bach. Entre 1714 y
1717, durante su servicio en Weimar, transcribe
para teclado (seis para clave, tres para órgano)
nueve concerti del "Prete Rosso".
Cinco para clave solo y uno como concerto para
cuatro claves provienen de "L'Estro Armonico"
y se encuentran, respectivamente, bajo los registros
593, 596, 972, 976, 978 y 1065 del Catálogo
de la Obra de Bach, es decir Bach Werke Verzeichnis
y sintetizando, BWV 593, BWV 596, BWV 972, etc....
Era lo nuevo: cuando en 1711 la Casa Roger de
Amsterdam publica la primera edición
de "L'Estro...", en Europa del Norte
-dicho genéricamente- no había
nada en materia de concerti. Su técnica,
su carácter experimental, y especialmente
sus ritornelli fascinaron. Todos (como Quantz
y Pisendel) comenzaron a escribir "concerti
alla Vivaldi".
Sin embargo, se reconocen las variantes que
instala Bach en el plan Vivaldi, a través
de la escasa lista de concerti que dejó
el maestro alemán (escasa en relación
a su enorme producción y a la práctica
de sus contemporáneos).
Transcripción,
Versión, Reconstrucción, Recomposición.
Sólo han sobrevivido como partituras
originales y específicamente nacidas
como concerti: dos para violín, uno para
dos violines, además de los seis Brandenburgueses.
Se suman los concerti resultantes del "reciclado"
de otras obras, una práctica habitual
en la época y que en Bach respondía
a necesidades de "stock" para los
"servicios" que debía cumplir
en distintas ciudades (Mühlhausen, Weimar,
Köthen, Leipzig) demostrando además
su fantástica capacidad de adaptación
al medio (de 1708 a 1714 en la luterana Weimar,
puede componer obras para órgano y cantatas.
De 1714 a 1723 en la calvinista Köthen
no puede tocar órgano y ¡nada de
música sacra!. En 1730 debió escribir
-por transcripción o por recomposición-
sus 14 concerti para clave: necesitaba repertorio
para su nuevo cargo de director de los conciertos
públicos del Collegium Musicum de Leipzig,
que le había conferido su amigo Telemann,
fundador de la entidad). Puro orificio que con
él se volvía arte puro.
Así, a partir de diversas obras (concerti,
cantatas, preludios, fugas, corales y sonatas
-o sus combinaciones-), por transcripciones,
retranscripciones, transporte de tonalidades,
versiones y arreglos del propio Bach, trabaja
materiales prexistentes con el método
conocido como recomposición. Nuevamente
nos es útil el prefijo "re":
Bach ha "reelaborado" y otros expertos
han "reconstruido" originales (muchos
de ellos perdidos). De esta manera surgieron
los "otros" concerti: 4 para flauta,
3 para oboe, 1 para oboe d'amore, 1 para oboe
y violín, 4 para violín, 1 para
tres violines, 8 para clave, 3 para dos claves,
2 para tres claves, 1 para cuatro claves, 1
para flauta, oboe y violín, y 1 para
flauta, violín y clave. Es una serie
anexa de concerti.
Tratemos de diferenciar:
Transcripción: Bach traslada y adapta
(y por extensión, arregla) la obra a
otro instrumento. Se indica con número
de catálogo distinto al de la partitura
generadora. Ej: Concerto para dos violines en
re menor catalogado BWV 1043 lo transcribió
como Concerto para dos claves Nº 3 en do
menor que fue catalogado como BWV 1062.
Versión: se trata de la adaptación
realizada por los intérpretes o bien
la partitura u otros indicios habilitan para
ser ejecutada con otro instrumento. En la mayoría
de los casos se indica la obra generadora. Ej.:
Concerto para flauta en sol menor (sobre el
Concerto para clave Nº 5 BWV 1056). Frente
a Bach, la tentación de los intérpretes
y musicólogos es enorme: la más
mínima señal parece justificar
cualquier posibilidad de versión. Ante
la simple duda si el original del Concerto para
clave Nº 5 "pudo haber sido"
para violín o para una madera (flauta
u oboe), se abrió el camino a las tres
ediciones: versión para flauta, versión
para oboe, versión para violín.
Independientemente de las "versiones libres"
(como los Concerti brandenburgueses en tres
guitarras solas), también recordamos
la versión para piano de los Concerti
para clave, para dos claves, para tres claves
y para cuatro claves. Una traslación
casi directa que propone la música para
teclado.
Reconstrucción: en base a indicios firmes,
la partitura original -generalmente perdida-
es armada, construida de nuevo a partir de la
versión o transcripción existente,
para retornar a la instrumentación y
estructura primigenia. Tarea de expertos. Ej.:
el Concerto para oboe d'amore en la mayor BWV
1055 es reconstrucción a partir del Concerto
para clave Nº 4 en la mayor BWV 1055.
La reconstrucción es un recurso por
el cual se logró obtener la serie anexa
de concerti de Bach. Afirma Wilhelm Hindermann
en 1967: "Tales obras pueden ser restituías
a su supuesta conformación original...
pero tenemos que apoyarnos fundamentalmente
en suposiciones... y es posible e incluso inevitable
que en ocasiones se resienta la fidelidad de
la obra".
Se designa con el mismo número de BWV
que la obra originaria. En algunos casos aparece
sin número pero con la aclaración
"sobre BWV...". Puede detallarse entonces
como Concerto para oboe d'amore en la mayor
sobre (nacht / after / d'après) BWV 1055.
Ahora, pensemos en voz alta. Este tipo de reconstrucción
no es aquella que rearma la obra tomando en
cuenta bocetos o fragmentos unido a otros hallazgos
e investigaciones musicográficas. Es
el caso -uno de los pocos en materia de concerti
de Bach- del Concerto para clave Nº 8 BWV
1059: sólo se encontró el pasaje
inicial de 9 compases -que reaparece en la Cantata
BWV 35. El clavecinista y director Gustav Leonhardt,
autoridad en Bach, -siguiendo uno de los procedimientos
bachianos-, completó el concerto con
materiales de la misma cantata Y aún
cuando pareciera insuficiente para calificar
el trabajo como reconstrucción propiamente
dicha por cuanto el compositor nunca realizó
el Concerto para clave en cuestión -escribió
9 compases y abandonó-, no puede tampoco
descalificarse ya que siguió la operatoria
de Bach. Tal vez, y aunque parezca pretensioso,
deberíamos anunciarlo como Concerto para
clave Nº 8 "de Bach completado por
Leonhardt".
En la mayoría de los concerti de la
serie anexa, se trata de volver a la partitura
inicial a partir de una transcripción
que de ella hiciera Bach, ¿sería
muy impropio llamarla "retranscripción"?.
Estas reconstrucciones retrotraen la transcripción
hallada a su estado original. De todos modos,
"retranscripción" es un término
que suena bastante mal. Ud. seguramente aplicará
uno más apropiado.
Y retomamos el ejemplo del Concerto para oboe
d'amore en la mayor BWV 1055 como "aparente"
reconstrucción a partir del Concerto
para clave Nº 4 en la mayor BWV 1055: Bach
compuso el Concerto para oboe d'amore en 1721
para la corte de Gotha. En 1730 lo transcribió
-y por supuesto, adaptó- para clave como
Concerto para clave Nº 4. Se extravió
el original para oboe d'amore. La reconstrucción
implicó volver, retrotraer a la partitura
fuente. Readaptar la parte principal a la técnica
del oboe d'amore. Reacondicionar la plantilla
orquestal a la pujanza y capacidad del solo.
El intento -logrado en un alto porcentaje- regresó
la transcripción. ¿Retranscripción?.
Sigue sonando horrible. Pero ¿nos explicamos?.
Recomposición: Es un método que
Bach implementó por causas eminentemente
realistas. Lo convirtió en un recurso
habitual, pero sin características de
"sistemática". Consiste en
reelaborar material propio o de otro compositor.
Modificando lo sustancial o lo aparente, replanteando
ritmos y motivos, mutando texturas (por ej.
una homofónica en una polifónica),
rehace la partitura. Ornamentos, matices, tonalidades,
dinámicas y una extensa lista de elementos
auxiliares convierten ese material en una obra
nueva. O al menos en "otra" obra.
Además lo justifican razones de índole
práctica (y Bach era tan humilde como
práctico): 1ª) debía ser
ahorrativo. Los numerosos encargos y obligaciones
que representaban un trabajo incesante (resultando
una producción que parece inagotable).
Esa tarea apelaba a todos los mecanismos, puntualmente
el de la reutilización de otras obras.
2ª) muchas de esas obras habían
cumplido su objeto con la primera interpretación
(especialmente las de circunstancias y de homenajes).
¿Quién tocaba luego la Partita
en mi mayor?. ¿Y quién podía
acceder a ella como obra sin publicar?. Después
de tanto trabajo, una cantata escrita para determinado
domingo de Pascua, pasaba por la primera audición
"ese" domingo, audición que
era al mismo tiempo la última interpretación.
Así, ante la enorme cantidad de trabajo
de Bach, se imponía el método
que muchos compositores de entonces llamaban
parodia. ¿Censurable?. Sólo en
nuestros días y bajo la visión
cerrada de algunos pocos.
También se indica con un número
de BWV distinto al de la partitura originaria.
La recomposición (que la "hace"
Bach y sigue siendo el creador directo de esas
obras) es bastante diferente a la reconstrucción
(que la hace un musicólogo, un intérprete
especializado u otro experto). La recomposición
según la plantea Bach casi anticipa uno
de los recursos de Liszt (citemos entre numerosos
ejemplos, la Gran fantasía para piano
y orquesta sobre "Lelio" de Berlioz,
S. 120 de 1834).
En el contexto de los concerti de Bach, las
recomposiciones son en realidad "armados",
combinación de materiales de varias obras.
En su producción existe buen número
de "armados", como el Concerto en
re menor sobre elementos de cuatro partituras:
las cantatas 35 y 156 y los concerti para clave
BWV 1056 y 1059.
Tal vez sea más ajustado el término
parodia, empleado desde bastante tiempo anterior
a Bach. Estaba limitado al campo de las obras
vocales: era la "adaptación del
texto de una obra sacra o profana para ser utilizada
en una nueva obra sacra o profana. La misma
música puede tocarse con dos textos formalmente
análogos, pero extremadamente distintos
en cuanto al contenido" (Finscher). Bach
extendió la parodia retroalimentando
la música sacra con la música
instrumental en un ida y vuelta.
Muerte y transfiguración
"Como era de esperar -comenta Schering-,
los métodos de Bach en la transformación
de sus originales muestran toda la multiplicidad
de su espíritu reflexivo y no pueden
ser reducidos a fórmulas escuetas. El
dominio en la ejecución de todos los
aspectos técnicos le permitió
solucionar con facilidad tareas que parecían
imposibles como la recomposición de un
movimiento coral en un movimiento instrumental
preexistente."
Caso de material ajeno recompuesto lo presenta
el Concerto para cuatro claves en la menor BWV
1065 de 1713/14: el originario es el Concerto
para cuatro violines en si menor R. 580 (el
Nº 10 del op. 3 "L'Estro Armonico")
de Vivaldi -repetimos: R. por Ryom, su catalogador-.
Lo notable es que Bach aplicaba la recomposición
cuantitativa y cualitativamente más que
nada sobre su propia producción. Seguir
las líneas que vinculan sus obras por
medio de elementos comunes que se reiteran y
reciclan, puede dibujar un verdadero laberinto.
Veamos un ejemplo simple (¿simple?):
el Concerto Brandenburgués Nº 4
en sol mayor BWV 1049 -1721, Köthen-, (cuya
parte concertino está integrada por dos
flautas y violín), lo recompone como
Concerto para clave Nº 6 en fa mayor BWV
1057 -ca. 1730, Leipzig-. A todas las transformaciones
se agrega la formal: pasa del concerto grosso
al concerto a solo.
La recomposición solía extenderse
hacia otras obras. Una prueba la ofrece el Concerto
para clave Nº 1 en re menor BWV 1052 (1730)
que proviene de un
Concerto para violín (1721?) -perdido
y reconstruido como Concerto para violín
BWV 1052 y como Concerto para flauta Nº
1 BWV 1052-. En una etapa intermedia, utilizó
los dos primeros movimientos en la Cantata BWV
146 (1726) y el tercero en la Cantata BWV 188
(1728).
Algo más complejo: el BWV 1044. Es el
Concerto para flauta, violín y clave
en la menor (1730). Su material proviene de
dos obras: Preludio y fuga para clave solo BWV
894 (1709) y el Adagio central de la Sonata
para órgano solo BWV 527 (1727). Otra
vez el prefijo "re": realimenta las
voces, redistribuye los elementos, reorganiza
las secciones, reescribe las repeticiones, revierte
el discurso.
Sobre la "antigua" obra se produce
cambio de destino y transformación: muerte
y transfiguración (ya habrá ocasión
para comentar la relación Bach-Strauss).
Si todavía no está mareado o
hastiado por culpa de este supuesto comentario,
seguimos tras los concerti de Bach.
Un combinado.
Johann Sebastian, en agosto de 1717, abandonó
los cargos de Hoforganist y Konzertmeister que
desempeñaba en Weimar. Ya había
encontrado nuevo puesto de trabajo en otra región,
Sajonia, y en otra corte, la de Köthen,
donde lo emplearon como Kapellmeister con salario
superior. Cansado e imprudente, no se había
procurado la aprobación de su dimisión.
Hizo trasladar a su esposa y prima Maria Barbara
e hijos a la vivienda de servicio en el palacio
Köthen, que era la ciudad residencial del
pequeño principado de Anhalt-Köthen,
gobernado por Leopold, que además de
ser el artífice de la rica vida musical
de la zona, interpretaba violín, viola
da gamba y clavicembalo y cantaba como un bajo
regular. Mientras, Bach -pco diplomático
como siempre-, seguía insistiendo para
que le acepten la renuncia. El duque de Weimar
la negó. Bach persistió y el duque
lo hizo encarcelar durante 27 días en
la casa de Justicia, destituyéndolo de
los cargos. Le fue concedida la dimisión
"con mala disposición de ánimo",
perdiendo así el habitual certificado
de buenos serivicios.
El período de Köthen (1717-1723)
fue más que importante en su producción.
Allí también escribió el
Concerto para oboe y violín en do menor
-partitura sobre la cual algunos conjeturan
estaba destinada a dos violines. Wilhelm Rust,
que entre 1855 y 1881 preparó 26 volúmenes
de la BWV, la obra completa de Bach, ha demostrado
que la obra fue concebida para ambas posibilidades,
es decir, nació con el objeto de servir
como versión optativa para violín
y oboe o para dos violines.
En el invierno de 1730, en Leipzig, ya Cantor
de Santo Tomás y Director Musices Lippsiensis
desde 1723 y director de los conciertos del
Collegium Musicum (1729-37 y 1739-46), tuvo
que presentar junto a su hijo mayor Wilhelm
Friedemann (20 años) un concerto para
dos claves en las reuniones que los viernes
de 20 a 22 horas tenían lugar en el café
de Zimmermann, ubicado en la Catharinen Strasse,
en la esquina de Böttgen-Gässgen,
como parte del ciclo anual organizado por el
Collegium. Para crear ese Concerto para dos
claves en do menor (hoy catalogado como BWV
1060 y el primero de tres concerti para dos
claves), Bach recompuso aquel Concerto para
oboe y violín.
Perdido el manuscrito originario, aparecieron
las reconstrucciones ofrecidas por los musicólogos
Max Seiffert, Wilfried Fischer y Max Schneider
(1875-1967), imponiéndose la que realizó
este último. Así resurgió
este Concerto para oboe y violín también
catalogado BWV 1060.
Ud. (apreciando el Concerto para dos claves
BWV 1060 en la interpretación de, por
ej., Raymond Leppard, Andrew Davis y la Orquesta
de Cámara Inglesa) puede verificar las
sustanciales diferencias con el supuesto originario.
El primer movimiento alcanza para la más
obvia: los dos claves no se detienen nunca,
no "respiran".. Claro. Faltan las
figuraciones, las inflexiones, la prolongación
del sonido, que ofrecen el viento del oboe y
la frotación del arco de violín.
Y en los dos claves dominan los diseños,
las figuraciones subdivididas y tantos otros
detalles. Pero también es distinta la
presencia del ripieno, de las cuerdas del conjunto
orquestal: en el Concerto para dos claves ganan
plano. En cambio aquí, contrasta con
la calidad interpretativa de los soli. Escuche
si no, los ritornelli en una y en otra.
Si unimos lo que hemos subrayado, comprobamos
que el Concerto para oboe y violín es
un combinado de tres posibilidades: versión
- recomposición - reconstrucción.
El Concerto para oboe y violín BWV 1060
nos muestra aquel plan Vivaldi en la línea
recta de la escuela veneciana (que se reconoce
por tres elementos: ritornello, eco y ritmo
constante, "motorizante").
El cuadro general de ese plan indica Ritornello
- Episodio - Ritornello - Episodio - etc.
Si prestamos atención al Ritornello,
notamos que consta de dos partes, con tres frases:
dos de propuesta (a y b) con sus ecos (dos notas
"aisladas" del Oboe) y una de respuesta
(c) Escuchemos el Ritornello, en el mismo comienzo
de la Banda 12
Destaquemos al azar -siempre en la Banda 12-
un pasaje que demuestra el contrapunto: el Oboe
pone de relieve las frases del Ritornello, mientras
el Violín sigue con sus figuraciones
(como una onda constante), y debajo, el BC (marcando
"de a dos").
§ Banda 12: Allegro
0' 00" Ritornello: 9 compases por tutti
(soli + ripieno -cuerdas y bajo continuo-).
0' 19" Soli (unca verdaderamente solos.
Oboe y/o Violín siempre con el B.C.,
bajo continuo (contrabajo + clave). Cada sección
con soli forman el
Episodio (contraste con el Ritornello).
0' 30" Ritornello ripieno alterna con soli.
Elaboración. Aumenta el contrapunto,
y en consecuencia, la textura polifónica.
¡Qué difícil es el equilibrio!.
1' 20" Ritornello -en otra tonalidad-.
1' 30" Destaca el Violín (detrás
siempre el Oboe). Ecos. Imitaciones.
1' 46" Se fusionan. Ritornello.
2' 05" Destaca el Oboe (atrás siempre
el Violín).
2' 11" Ritornello
2' 15" Soli (alternancia con el Ritornello)
2' 35" El Violín y el Oboe se imitan.
2' 50" El Oboe conduce (puente) hacia el
retorno del...
2' 57" Ritornello. Reexposición.
Y el permanente ritmo "motor".
3' 07" Soli (alternancia, contrapuntos
y ecos).
3' 17" Un diseño constante: nuevas
simetrías que sirven de breve ruptura,
de
asimetría al dibujo general del movimiento.
3' 42" Sobre la figuración del Violín,
el Oboe canta frases del Ritornello
(¡siempre con el BC!).
4' 01" Nuevo episodio de los soli sobre
la idea del Ritornello.
4' 18" Ritornello: tutti
4' 35" Retardo: clásico "punto
final" en las obras barrocas.
Como un duo-arioso, el segundo movimiento (que
concluirá interrogante para el "attacca"
hacia el tercero), se apoya sobre el inmutable
pizzicato (que sólo se abandonan durante
cuatro compases para dejar oír largas
notas tenidas), recurre casi permanentemente
a este esquema, que ya se presenta en el comienzo
de la g Banda 13:
En el último movimiento imperan los ecos.
§: Banda 14: 0' 12" piano ..... 0'
14" forte ....... 0' 17" piano .....
Crea y Re-crea
Mientras recicla materiales, Bach incorpora
nuevas ideas. Su impronta las convierte en recreaciones.
Ostentan arquitecturas sonoras complejas y constantemente
renovadas, de una perfección nunca fría
que despliega expresión y belleza -entendida
también como la concordancia entre las
partes y el todo-. Y la síntesis. Y el
equilibrio. Maestría ineluctable que
ni siquiera sus detractores (¿puede haberlos?)
se atreven a discutir.
Señalando el término de la tradición
que le precede, Bach supo combinar la polifonía
y el contrapunto (su técnica) con el
coral luterano (su convicción) y los
melodismos a la italiana (simplificación
de la moda). Y a partir de estos elementos,
pudo crear un lenguaje personal y único.
Proyectarse sin límite, sin época.
Por esta y tantas razones, retorna el consejo
de Debussy: "Miremos hacia Bach, el buen
dios de la música".
Para confundirnos más, tal vez el siguiente
sea un posible ordenamiento de los concerti
de Bach
T = Transcripción
R = Recomposición
r = reconstruido como....
v = versión para...
Tonalidades:
la inicial Mayúscula indica ese tono
en modo mayor y la minúscula en modo
menor, y obviamente Cto. = Concerto.
| BWV |
Concerto |
fuente |
otras resultantes (serie anexa) |
| 1041 |
Violín Nº 1, la |
original |
|
| 1042 |
Violín Nº 2, Mi |
original |
|
| 1043 |
2 Violines, re |
original |
v Cto. 2 Violas (Penniello/Roudin) |
| 1044 |
Flauta, Violín y Clave la |
R de Preludio y fuga p/clave 894
+ Adagio de la Sonata p/órgano 527. |
|
1046
al 51 |
6 Concerti Brandenburgueses |
original |
|
| 1052 |
Clave Nº 1, re |
R del Cto. Violín, re (perdido) |
r Cto. Violín, re (1052) |
| 1053 |
Clave Nº 2, Mi |
Cto. Oboe (?) (perdido) |
r Cto. Oboe, Fa |
| 1054 |
Clave Nº 3, Re |
T del Cto. Violín Nº 2, Mi, 1042 |
|
| 1055 |
Clave Nº 4, La |
T del Cto. Oboe d’amore (perdido) |
r Cto. Oboe d’amore, La (1055) |
| 1056 |
Clave Nº 5, fa |
R del Cto. Violín u Oboe, sol (perdido) |
r Cto. Oboe, sol (1056) v
Cto. Violín, sol (1056) v Cto.
Flauta Nº 2, sol (1056) |
| 1057 |
Clave Nº 6, Fa |
T del Cto. Brandenburgués Nº 4,
Sol, 1049 |
|
| 1058 |
Clave Nº 7, sol |
T del Cto. Violín Nº 1, la, 1041 |
|
| 1059 |
Clave (Nº 8), re |
R por Leonhardt sobre 9 compases
originales + fgtos. de la Cantata 35 |
v Cto. Oboe, re (por Munclinger)
v Cto. Flauta, mi r Cto.
Viola, sol (por Munclinger,
con fgtos. Cantata 156) |
| 1060 |
2 Claves Nº 1, do |
R del Cto. Oboe y Violín, re (perdido) |
r Cto. Oboe y Violín, do, 1060
(Schneider) |
| 1061 |
2 Claves Nº 2, Do |
R de obra para teclado (?) solo
(perdida) |
|
| 1062 |
2 Claves Nº 3, do |
T del Cto. 2 Violines, re, 1043 |
|
| 1063 |
3 Claves Nº 1, re |
T del Cto. (¿de Bach?) para 3 Violines
o
para Flauta, Oboe y Violín (perdido) |
|
| 1064 |
3 Claves Nº 2, Do |
T del Cto. (¿de Bach?) para 3 Violines
(perdido) |
r Cto. 3 Violines, Re, 1064
(por Fischer) |
| 1065 |
4 Claves, la |
R del Cto. 4 Violines, si, R.580
(Nº 10 del
op. 3) de Vivaldi |
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