"Del corazón
a los corazones"
“Como me descuide, un día me meterá
bajo una campana de cristal para sustraerme
al contacto de las personas indignas”
–decía Beethoven a propósito
del mecenazgo de la princesa Lichnowsky, medidadora
para la dedicatoria a su esposo, el príncipe
Karl, de la Sonata Patética. Término
que no se entiende como sentimiento pasional
ni como expresión lánguida o melancólica,
sino a la luz de la poética de Friedrich
von Schiller, que había teorizado sobre
el sentimiento de lo patético comprendiéndolo
como “fuerza trágica de representación
debida al conflicto de estados de ánimo
dolorosos”. Sus entonces famosos Ensayos
de estética (1793), eran bien conocidos
por el compositor. La “conmoción
estética es un elemento que puede redimir
el dolor mediante una sublime catarsis y la
tragedia puede encontrar un medio de salvación
precisamente mediante lo patético”.
Parece –hoy- intraducible y poco práctico.
Beethoven convierte en música esa “fuerza
de representación” a través
del conflicto de los dos principios (oposición
frases en forte y frases en piano; y motivos
marcadamente rítmicos contra motivos
«implorantes»). Y refleja la intención
definida por Schiller para la poesía,
cuando en la patitura de la Missa solemnis apunta:
“Que del corazón pueda llegar de
nuevo a los corazones”.
Sin embargo, afirma Scuderi: “Un estado
realmente patético no existe en ninguno
de los tres movimientos. Beethoven acepta el
título de esta sonata tanto por razones
contingentes (el ambiente mundano-intelectual
en que vivía) como, y sobre todo, por
razones editoriales”.
Es interesante notar que una célula
cíclica corre a través de toda
esta obra, monumental por sus valores de abstracción,
de estructura, de contenido extramusical y filosófico.
Obra, que tras las tres del opus 10, cierra
la primera etapa del ciclo que construyen las
32 sonatas. Y que pese a cumplir este año
el bicentenario de su creación (1798-1799),
sigue –como reza la feliz ocurrencia de
Lenz- “sufriendo el acoso por los tropeles
de abuelas y nietecitas”.
Sonata N° 8 Op. 13 Patética
• Banda 1 I movimiento.
• Forma: Allegro.
• Tempo: Grave – Allegro molto e
con brio
0’ 00” Introducción. Presenta
el motivo cíclico (6 sonidos). Contiene
la célula de «nota repetida»
(común a las dos Sonatas que estamos
apreciando) que acentuada, enfatiza la manera
trágica y declamatoria (representación
sonora de lo dramático, teatral, propio
del romanticismo).
0’ 36” Puente
0’ 41” Elaboración del motivo.
Desde este momento, para el romanticismo, aparecen
los dos significantes sonoros de la corriente
literaria y filosófica Sturm und Drang
: fuerza (los acordes en el grave y forte) y
patetismo (representada por la primera frase
en octavas que toca la mano derecha).
1’ 44” Sección Exposición:
Tema A
2’ 21” Tema B (que se inicia con
el motivo de Tres notas – Dos –
Dos. Este motivo lo señalamos con un
{*}.
3’ 24” Retorno hacia A
3’ 39” Repetición (idéntica)
de la Sección Exposición. Textualmente,
vuelven A y B.
5’ 34” Episodio: el motivo cíclico
(demostrando que es el nexo entre las partes
del movimiento).
6’ 11” Sección Desarrollo:
con elementos de A.
6’ 57” Puente
7’ 02” Sección Reexposición:
Tema A (similar). Note las diferentes progresiones
con la misma frase.
7’ 26” Tema B
8’ 23” Retorno hacia A
8’ 33” Episodio: el motivo cíclico.
Acorde grave. El motivo, con apéndices
y pausas expresivas (otro elemento indicativo
del dramatismo sinónimo de la teatralidad
del romanticismo).
9’ 07” Coda: con elementos de A.
Resuelve en los 4 acordes.
• Banda 3 III movimiento
• Forma: Rondo.
• Tempo: Allegro
Tres elementos:
0’ 00” Tema A (el motivo que lo
inicia es {*} o sea Tres notas – Dos –
Dos, generado por el Tema B del I movimiento).
0’ 19” Tema B
1’ 10” Puente. Una escala precipitada.
Pausa y...
1’ 15” Tema A
1’ 35” Tema C
2’ 25” Puente. Pausa y...
2’ 29” Tema A
2’ 45” Tema B
3’ 35” Tema A
4’ 15” Coda: motivo (en lento) de
A. Y la escala precipitada (del puente) como
resolución.
Ni Claro ni
Luna
En 1800, desde Trieste llega a Viena, a la residencia
de los von Brunswick –amigo y protectores
de Beethoven-, una sobrina: Giulietta Guicciardi.
De la nobleza. Dieciséis años,
bellísima. Beethoven cae fascinado. Escribe
a su amigo el médico Franz Wegeler: “Estoy
transformado. Después de dos años,
tengo de nuevo algunos momentos de dicha, y
por primera vez, siento que el matrimonio podría
procurarme la felicidad”. Giulietta ornamentó
la relación, pero nunca pensará
en nupcias con él. Insuperable causa:
“porque pertenece a otra clase social”.
Muy práctica, escogió al conde
Gallemberg y casóse poco después,
continuando su miriñaque.
Es la dedicataria de este Opus 27 N° 2,
la «Sonata quasi una fantasia, alla Damigella
comtessa [sic] Giulietta Guicciardi».
En realidad le ofreció primero un Rondo
de 8 minutos (luego op. 51 N° 1) al mismo
tiempo que destinaba las dos Sonatas del Opus
27 a la princesa Josephine von Lichtenstein.
Pero en el momento de la publicación,
el Rondo fue dedicado erróneamente a
la condesa Henriette Lichnowsky (otra vez, como
en la Patética, la comprensiva familia
Lichnowsky). Rápidamente Beethoven subdividió
el destino de las Sonatas Opus 27: la N°
1 a la princesa von Lichtenstein; la N°
2 a la noble Giulietta.
Recordemos que entonces dedicar significaba
una cifra a cambio: la princesa y la condesa
abonaron; Giulietta no en moneda.
En tanto, la sordera y los problemas de aumentaban:
“Hace ya algunos meses –otra carta
a Wegeler-, que mi médico, Vering, me
prescribe para aplicarme en ambos brazos, unos
vejigatorios que como sabrás se extraen
de una corteza particular. Es extremadamente
desagradble, porque durante algunos días
(hasta que la corteza no ha ejercido plenamente
su acción) me encuentro incapacitado
para utilizar libremente los brazos... ¿Qué
piensas de Schmidt?. Me han contado de sus curaciones
milagrosas por medio del galvanismo. Sé
que en Berlín un sordomudo recuperó
el oído. ¿Qué piensas al
respecto?”.
Beethoven no sabía que la hija de Schmidt
lo admiraba. Buena ejecutante, recorría
las casas de cuanta familia –aristocrática
o no- tuviese un piano, llevando la partitura
de esta Sonata Opus 27 N° 2. Todos la conocían
como Claro de luna.
Un amigo del compositor, Ludwig Rellstab (poeta
a la sazón/ar a gusto), el mismo cuyos
versos encontrará en varios lieder y
canciones (como Serenata) de Schubert, declaró
en un periódico que la Sonata le evocaba
“el resplandor de la luna sobre el lago
de los Cuatro Cantones” (! ). A partir
de allí, toda una exasperada floración
de leyendas y fantasías no ha dado tregua
a esta obra.
Más cierta parece el comentario de Holz:
Beethoven le confió que “el Adagio
lo imaginó ante el féretro de
un amigo”. Y el motivo –el único
que sostiene al primer movimiento- sugiere el
modelo rítmico-melódico de paso
fúnebre.
Con todo, y atendiendo al subtítulo
general del Opus 27, Quasi una fantasia, advirtiendo
que ha evadido la rigidez de la forma clásica
de la sonata, conviene apartar toda idea extramusical:
no hay ni claro ni luna.
Sonata N° 14 Op. 27 N° 2 Claro
de luna
• Banda 4 I movimiento
• Forma: Lied.
• Tempo: Adagio sostenuto
Ejemplo de forma lied (como en la forma vocal
del principal aporte de Schubert).
Un único motivo (3 sonidos). No construye
tema.
Sobre un diseño constante la voz canta
el motivo que se va transformando en carácter,
tonalidad y expresión.
0’ 00” Diseño: un dibujo
rítmico melódico y regular que
irá modificándose tonalmente.
Dominará todo el movimiento. Es la parte
complementaria (no acompañante) de la
voz en el lied. El diseño avanzará
siempre legato.
0’ 27” Aparece el único motivo
(lo llamamos a ). Nuevamente la célula
de una nota repetida: la unidad rítmica
largo-corto-largo, el paso de marcha fúnebre.
0’ 38” Respuesta: 5 sonidos «alargados».
0´ 56” a I (primera transformación
del motivo)
1’ 13” Respuesta.
1’ 26” a II
2’ 13” a III
3’ 17” Episodio (el diseño
se expande)
3’ 31” Debajo del diseño,
aparece la voz (con la respuesta).
3’ 57” El diseño vuelve a
su esquema original.
4’ 01” a
4’ 11” Respuesta
4’ 24” a IV
4’ 34” Respuesta
4’ 55” a V
5’ 41” Diseño
5’ 44” a (en el grave)
5’ 56” a insiste mientras el diseño
se amplifica
6’ 18” Coda.
• Banda 5 II movimiento
• Forma: Scherzo.
• Tempo: Allegretto
0’ 00” A
0’ 53” B
1’ 37” A
• Banda 6 III movimiento
• Forma: Allegro.
• Tempo: Presto agitato
Afirmando la forma irregular (Quasi una fantasia)
de esta sonata, emplea como final la fórmula
del allegro (indicada para un primer movimiento,
como sucede en el I mov. de la Patética).
0’ 00” Sección Exposición:
Tema A
0’ 34” Tema B
1’ 53” Repetición (textual)
de la Exposición (A y B)
3’ 48” Sección Desarrollo
(con elementos de A y B)
4’ 58” Sección Reexposición:
Tema A
5’ 22” Tema B
6’ 41” Episodio: Parece que vuelve
a comenzar. Pero no. Transforma los motivos
de A y B.
Efectos de sonoridad sinfónica. Carácter
improvisatorio.
7’ 58” Coda.
PARA COMPLICARLO UN POCO MÁS
Ambas sonatas emplean su propio motivo generador
(del cual derivan los temas de los tres movimientos
respectivos).
El inciso (la cabeza) de cada motivo concluye
en una misma célula rítmica, común
a la mayoría de las obras de ese período
medio ( Heroico ) de la producción de
Beethoven. El inciso cae en un acento que afirma
el carácter trágico –en
el sentido de drama-
Trasladados los motivos a valores reales –en
cuanto al efecto auditivo-, tal célula
rítmica es:
Sonata Patética
Sonata Claro de Luna
• Banda 2 II movimiento
• Forma: Adagio.
• Tempo: Adagio cantabile
A grandes rasgos este movimiento nos ofrece
un esquema básico de la construcción
de un Tema. (para que no confundamos motivo,
frase, melodía, con tema) (1)
(1) Por ello, en las reuniones melomaníacas
utilicemos un término más genérico:
idea. (Así, en lugar de decir ¡Qué
lindo tema! con el riesgo de confundirlo con
motivo, frase o melodía, digamos ¡Qué
linda idea! ). |