Tuvimos la suerte de compartir, con una sala llena, la bolilla “Beethoven & The Beatles”. Completamente intrigados llegamos al teatro sin saber muy bien con qué nos encontraríamos. Verdaderos Ladies and Gentlemen esperaban ansiosos que el maestro comience.
La clase empezó con un ritmo ágil que se mantendría durante las dos horas y monedas que se extendió. El alumnado siempre atento y participativo.
Pinturas de Matisse oficiaban de exquisita guarnición para el plato principal: la Música. Entre explicaciones y puntero no paramos de tomar apuntes para compartir con todo aquel que llegue a este artículo, los conocimientos que afortunadamente incorporamos.
Si bien en algún momento John, Paul, Ringo y George le pidieron a Beethoven que “se corriera”, el Romanticismo está intrínsecamente presente en el estilo de The Beatles, y compartido con una forma esencialmente barroca. La suma de desarrollo, repetición y episodio dan un resultado: clásicos, y es por eso que es posible la comparación entre el alemán y los de Liverpool. Ambos resisten el paso del tiempo. Ambos dan clase.
Si escuchamos detenidamente, nos damos cuenta que canciones como Eleanor Rigby o Strawberry Fields Forever mantienen una tensión hasta el final, tienen un sonido tan épico y muestran la potencialidad sinfónica de The Beatles, como los mas bellos conciertos del Romanticismo, que tiende a “estirar” lo clásico.
Además, otros elementos en común resaltados durante la clase, recurrentes del Romanticismo y The Beatles, son la rebeldía y la fantasía. Ambos combinan conceptos que parecen imposibles pero que arrojan resultados sumamente estéticos.
El final de la clase fue como el final de una obra romántica. Sumamente tenso, emocionante y épico. Una impecable reproducción del Concierto para Piano Nº 5, “Emperador” (con su consecuente anécdota acerca del nombre de la obra). El primer movimiento ejecutado por Vladímir Áshkenazy, el segundo por Daniel Barenboim y el tercero por Krystian Zimerman, sumergían a uno en un placer tan hondo que creemos inútil intentar describirlo con palabras.
La clase terminó quedando todos sin dudas con ganas de más. Simplemente podemos dar nuestro humilde consejo: no se pierdan las próximas clases.
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