H O M E

diariohoy.net del 16 de Junio de 2006
El abrepuertas del mundo de la música clásica
Por Gabriela Scatena

Tiene un método particular que oficia de llave de acceso al mundo de la música clásica: la Apreciación Musical. Por medio de él, Arce guía al oyente en el reconocimiento de los elementos musicales de una obra. Se vale de diversos recursos, tales como la gestualidad, el movimiento y la interpretación, con un único fin: provocar el disfrute. 

Marcelo Arce. Arquitecto y partícipe del disfrute
En la penumbra de su habitación de púber, Marcelo Arce escucha la radio. De pronto, un sonido maravilloso, que él desconocía, lo conmociona. “Era la Séptima Sinfonía de Beethoven. Y escucharla significó para mí un cambio en mi vida”, recuerda el melómano. Sólo después, Arce descubrió que su mamá había estudiado piano, y “no quería que yo estudiara música, para que no sufriera”.
Fue una suerte que Marcelo Arce, docente, investigador y estudioso de la música, desoyera los consejos de mamá.

Trabaja incansablemente en la divulgación de la música clásica. Habitualmente, da cursos en El Ateneo, escribe columnas especializadas, tiene un programa en Radio Provincia (¡Música, maestro!, de lunes a viernes de 0 a 1), una página de internet (www.marceloarce.com) y ofrece Didácticos, como el que el próximo 25 de junio dará en el auditorio del Pasaje Dardo Rocha de nuestra ciudad.

Una marca registrada
Apreciación musical es el nombre del método que Arce utiliza para explicar la música. ¿En qué consiste?

-Es un método que inventé yo. Lo que hago es guiar al oyente en sus apreciaciones, mediante distintos recursos, tales como la gestualidad, el movimiento y la interpretación. Así, las personas que asisten a estos espectáculos (que son temáticos) verán a Marcelo dirigiendo una orquesta imaginaria.
“Focalizo la atención creando una orquesta con los brazos y las manos para que los oyentes puedan asociar los instrumentos que están escuchando”, explica.
Arce empezó en respuesta a un desafío: “Hace 30 años, yo estaba estudiando Derecho en la UBA y un profesor me dijo: ¿Qué pasa que tus compañeros no vienen a los conciertos del Auditorio? (esos conciertos eran antológicos). Y yo le respondí: Porque no comprenden. Así que me propuso pensar un método para que se acercaran y entendieran. Y me puse a diagramar cuadritos. Mi idea era: cómo me explicaría a mí mismo -si no supiera música- la música. Así, partí desde el llano. Y es el mismo método -perfeccionado- que sigo utilizando”.
Su objetivo es hacer disfrutar, cual una geisha musical dispuesta a compartir secretos. “La música es energía”, dice. “Cuando una obra de arte nos llega, como dicen las viejas tías, es porque hay sinergia. Algo que, muchas veces, no sabemos qué es. Desde el principio, lo que sentimos con la música es me gustó, no me gustó. Pero cuando yo les explico: el violín es el pastor, el disfrute es mucho mayor porque uno se adentra en la obra conociendo los detalles. No cónoce sólo el bosque, sino los árboles que lo conforman”, grafica.

Un trabajo documentado
Arce trabaja con un repertorio básico de 240 compositores. En La Plata, va a presentar un espectáculo sobre Wolfgang Amadeus Mozart. “No sólo porque es su 250° aniversario, sino porque Mozart es una bisagra en la historia de la música”, sentencia. El espectáculo (éste y los demás) está pensado como un recorrido por la obra del compositor en cuestión (o del tema a tratar). “Tienen la apoyatura de un DVD exclusivo”, remarca el maestro, “preparado especialmente”.
Es que es un trabajo de coordinación que le demanda mucho esfuerzo, “por el equipo y por el armado técnico; por ahí estamos días y días trabajando para un pasaje musical que durará apenas unos segundos. Ahora mismo estoy con Don Giovanni (N. de la R: una ópera de Mozart) y en un momento hay una carta. Estoy buscando las imágenes que correspondan a ese texto. A lo sumo durará 5 segundos”.
Pero Marcelo -riguroso- buscará la imagen perfecta el tiempo que sea necesario. No hay improvisación. Todo lo que Arce dice está fundamentado “con investigación”. No es algo que invento yo; si así lo hiciera sería un escritor magnífico”, dice, riéndose. “La verdad es que está todo documentado, con cartas, con partituras, con notas de los compositores”.

“Pancho, volvé”
Esta entrevista fue hecha en dos momentos. Antes del espectáculo que Marcelo Arce dio en Paraná, y al día siguiente, cuando el experto ya estaba en su casa de Buenos Aires.

De todos sus espectáculos, vuelve con anécdotas. “La música moviliza la emoción”, explica. “Ayer, en Paraná, la gente se reía porque les conté que, durante el imperio de Francisco José -el esposo de Sissi- el monarca sacó un decreto por el cual todos los hombres casados podían hacer vida de solteros entre la medianoche y las seis de la mañana, hasta que sonaban las campana; si los descubrían después de esa hora, iban presos. Son los famosos hombres murciélago y de ahí la opereta El murciélago de Johann Strauss. Y los hombres gritaban: Volvé, Pancho, volvé. Fue muy divertido”.

“Pero luego hubo un giro”, continúa, “escuchamos un pasaje de Adiós Nonino, de Piazzolla, y todos estábamos muy emocionados”.
Es que su trabajo es para él una “delicia total”, que le permite conmoverse. “Por ejemplo, en Bariloche una chica me confesó que, gracias a que escuchó una obra de flauta que presenté, empezó a estudiar flauta y ahora se va, becada, a Alemania. O una pareja de novios que fue a verme -ella había ido casi de compromiso, a regañadientes-. Se entusiasmó tanto, que se puso a estudiar Historia del Arte. De cualquier modo, no es mérito mío, sino de la música”.
“El secreto está en la música”. Y para Marcelo, la música no tiene arcanos.