H O M E

El Diario de Paraná - Edición Digital del 29 de Abril de 2006
Un maestro que comparte los secretos
de un mundo de sonidos

Por Carlos Marín

El mundo de los clásicos tiene sus puertas de entrada, sus vericuetos y también sus detalles. Con generosidad, este investigador que el sábado estuvo en Paraná para presentar su espectáculo de Apreciación Musical dedicado a Johann Strauss II, se ocupa de iniciar en sus secretos a legos y profanos.

“Muchos músicos cultos de aquí y del extranjero han gestado una elite que ha conspirado contra la difusión de la música”, admite Arce.
(foto: Julio Blanco)

“Lo que hago es guiar al oyente en sus apreciaciones mediante distintos recursos, como la gestualidad, el movimiento y la interpretación. Focalizo la atención creando una orquesta imaginaria con los brazos y las manos para que puedan asociar los instrumentos que están escuchando”. Mientras explica cuál es el propósito de su trabajo, a partir del método de Apreciación Musical que ha creado, Marcelo Arce se acompaña con enérgicos ademanes.
El contraste puede sorprender al ocasional interlocutor. Y es que a primera vista, este docente que el fin de semana visitó Paraná para ofrecer uno de sus encuentros, encajaría más bien en el tipo tímido y retraído. Sin embargo, al escuchar música o al hablar de ella se transforma en un volcán. Y a partir de esta actitud, y con la generosidad del buen maestro, “enseña los secretos de la música más erudita a gente que temblaba apenas le mencionaban a Beethoven, Verdi, Puccini, Mahler o Tchaicovsky”, tal como lo explica Carlos Ulanovsky. A partir de allí, “el aficionado comienza a apreciar lo que es la importancia de la música para una vida mejor”.

El sábado, en el marco del ciclo Roemmers junto a la cultura, organizado por este laboratorio farmacéutico, este investigador y estudioso se presentó en el Teatro Municipal 3 de Febrero con un espectáculo de apreciación musical. En este caso, una Gala dedicada a Johann Strauss II. Durante tres horas contagió su pasión a un auditorio repleto al que cautivó y con el cual gozó de un acontecimiento singular.

“Así, aprender no cuesta”, era el comentario al finalizar la presentación. Y es que apoyado en su erudición y complementado con recursos técnicos (imagen, luz y sonido), Arce redondeó un espectáculo pocas veces visto. Acercarse a un fenómeno tan multifacético y complejo como el de la música, más aún el de la música clásica, tiene en él un maestro de ceremonia que desacraliza, aventa prejuicios e invita a saltar sobre ellos para acercarse a un mundo fascinante y riquísimo.

RESCATE.

- ¿Por qué eligió la figura de Johann Strauss II para esta Gala?


- Como tantas figuras, la de Johann Strauss hijo está cubierta por un barniz equivocado de popularismo. Al igual que Salieri, por ejemplo. En el caso de Strauss, su obra ha sido popularizada a través de grabaciones que han desvirtuado su trabajo, desdibujándolo. Sus composiciones han sido interpretadas en infinidad de versiones y por muchísimas orquestas, pero como un triste reflejo del original. Son casos en los que el arte ha hecho mal al arte; equivocaciones históricas. Y yo trato de revertir esa idea.

Strauss fue un gran maestro que por las circunstancias sociales de su tiempo fue considerado un ícono. Pero malas versiones y una elección recortada de su repertorio lo han colocado como un compositor de valses cuando en realidad fue mucho más que eso. Ocurre que cuando muere Strauss, a fines del siglo XIX, su música es encuadrada como social (para amenizar veladas y tertulias en los salones) desdibujándose el sentido original de los arreglos. Y además, hay que repetirlo, se hacen pésimas grabaciones. Eso vulgarizó un fenómeno riquísimo.

PAUTAS.

- ¿Qué es lo primero que percibe un oyente común al acercarse como neófito al mundo de la música clásica, por ejemplo?

- Cuando recibimos una obra, lo primero que nos llega es el estilo, lo que nos impacta a través de la sensibilidad. Luego llega el conocimiento. Vendrá el análisis de contenido, la forma, los motivos, la orquestación, los arreglos. Es un proceso similar a degustar vino, por ejemplo, en el que luego de la primera impresión uno comienza a descubrir en el líquido su tonalidad, su brillo, su aroma, su textura. Y eso enriquece al producto, pero también a quien lo prueba.

- ¿Qué piensa de esa idea que sostiene que se debe dejar al público la elección de lo que vale la pena y lo que no?

- Si no contamos con toda la información necesaria, es posible que lleguemos a tomar una decisión errónea o parcial. El público también se equivoca. Y hay que decirlo: hay escasa formación, al menos en materia musical. La gente no conoce la Música Antigua, por ejemplo. Igor Stravinsky dijo alguna vez: “Cuanto más conozco la música antigua, más me entusiasma la música del futuro”. Nos falta inquietud, nos falta aprender. Y sobre todo conocer a nuestros propios compositores, a los argentinos. En este sentido sostengo que Alberto Ginastera es el más grande músico de nuestro país.

- ¿Por qué?

- Hay muchas razones. Ginastera siempre está dando lecciones. Su música se renueva y su obra es una fuente inagotable. Es un compositor de avanzada. Pero además concibió su trabajo a partir de nuestra realidad, de nuestra historia. Tuvo una mirada hacia su propio país. Utiliza símbolos que nos definen. En su música se reconocen inmediatamente dos figuras que nos identifican: el indio y el gaucho, a los que representa a través de los ritmos y de las armonías y melodías.

OPERACIÓN MASACRE.
- ¿Por qué no se difunde todo esto?

- Bueno, las razones son muchas y complejas. Una de ellas está en lo que se difunde masivamente a través de los medios. Hay ejemplos clarísimos, como este programa televisivo que yo llamo Operación masacre. En esa emisión alguien que es designado jurado y que nos dicen que sabe de música, le dice a jóvenes que se acercan con buena intención y voluntad qué es lo que está bien y mal y si saben o no cantar. El hecho es que hasta un estudiante de primer año de conservatorio percibe que muchos de los que son presentados como estrellas, desafinan. Pero para el público, el mensaje que queda es que eso es música y eso es cantar. Ante estos fenómenos, todo este vasto mundo del que hablé queda absolutamente al margen, oculto. Y es una lástima. Es cierto también que por prejuicios y estrechez de miras, muchos músicos cultos de aquí y del extranjero han gestado una elite que ha conspirado contra la difusión de la música y de su llegada a la gente. Lo han convertido en un conocimiento especializado y se han refugiado y replegado sobre sí mismos. Esto, claro está, no es positivo.

- ¿Cómo se trabaja para cambiar ese panorama?

- Es un hecho es que la información está disponible para el que lo desee. Y si la gente no conoce a los compositores de su tierra, está pecando por omisión. En cualquier país del mundo conocen sus músicos (incluidos a los compositores argentinos). En la Argentina, hay que decir tristemente que, por lo general, no. Creo que tiene que haber un compromiso personal; hay que luchar para que esto se modifique. Sin pretensiones de grandeza, cada uno desde el lugar que le debe toque hacer lo que le corresponda lo mejor que pueda. En mi caso, difundir que existe este patrimonio riquísimo y compartir lo que sé. Creo que con eso ya es bastante.

INCLAUDICABLE
Por su empeño en divulgar las obras clásicas desde 1975, Marcelo Arce recibió el premio Bach 2000 a la Personalidad Musical de la Década. en el rubro Divulgación, otorgado por la Fundación Bach. Desde hace más de tres décadas se dedica con fervor a divulgar el gusto por la música, realiza docencia por elección y vocación lo que lo ha llevado a seguir el rumbo de un compromiso inclaudicable con la música y la cultura.

- ¿Cómo decidió dedicar su vida a este trabajo que combina docencia, pasión y arte?

- Básicamente me movilizó ver el déficit que había en lo educativo. Y lo tomé como un compromiso de vida. Para mí hacer este trabajo es un lujo. Lo ha sido y lo será. Me propuse compartir lo que sabía y tratar de hacer gustar las maravillas de la música con todos. Sin prejuicios. Soy crítico de muchas cosas, es cierto, pero a la vez trato de generar una alternativa colocando mi granito de arena.

- ¿Estará nuevamente en Paraná?


- Sí. Por suerte podremos encontrarnos con el público local en mayo. Aún no tengo la fecha. Espero que podamos abordar Vivaldi y Las cuatro estaciones. Estoy muy feliz. Sobre todo por volver a Entre Ríos, ya que una o dos veces por año me invitan a presentarme en Gualeguaychú.