"No
sé si tendrán la desgracia de
poder asistir a mi espectáculo",
explica.
"En mi página web podrán encontrar mi "ridículum",
continúa.
"El mío es un show para los que no sabemos sobre música",
insiste.
Marcelo Arce puede pasar horas hablando de música, pero jamás aceptará que
es muy bueno en lo que hace.
El objetivo de su propuesta resulta claro: desnudar distintas obras de grandes
compositores contemporáneos como John Lennon, Freddie Mercury o --como
lo hizo, el jueves pasado, en el Teatro Municipal de nuestra ciudad--, Astor
Piazzolla, a 15 años de su fallecimiento.
De la misma manera en que un arquitecto, con sólo una mirada, distingue
una casa de cartón pintado de la que fue contruida con un casco muy fuerte
que la hará eterna, Arce identifica y desgrana los clásicos.
"Clásico es aquel que da clase, que supera la prueba del tiempo,
que es ejemplar. Teniendo en cuenta esas características, encontramos
que una obra de Beethoven, Piazzolla o Freddie Mercuri son clásicas",
explica el Arce.
En primer lugar, su metodología se basa en analizar la obra desde lo auditivo.
Después recurre a la partitura para corroborar los distintos elementos.
"Me pongo muy mal cuando muchos medios dicen ligeramente que tal a cual
artista de rock es un genio. A los genios, así se trate Beethoven, hay
que probarlos. A simple vista, desde las primeras capas, las grandes composiciones
revelan que, adentro, esconden la estructura de un edificio muy bien armado",
concluye.
Un "Astro",
Piazzolla
Desde 1997,
cuando Arce presentó la
función "Tangazo: Piazzolla, Astor
y Astro de la Música", en la Universidad
de Viena y con mucho éxito, no paró de
desarrollar sus clases en las salas de nuestro
país.
Aquel tema fue el que trajo, la última vez, a nuestro Teatro Municipal.
Recorrió las obras del gran compositor de manera simple, con la intención
de demostrar la vinculación de la música del autor de Adiós
Nonino con el jazz, el barroco de Bach o el romanticismo de Rachmaninov.
Quedó claro para la audiencia que no existe la diferencia entre el Piazzolla
de las obras clásicas y el de los tangos clásicos. Arce asegura
que su música es una sola.
"Piazzolla nació como compositor clásico, aunque lo suyo era
el tango. Pero él lo forzó tanto que logró que el tango
de la vieja guardia se transformara en lo que llamó "Música
de
Buenos Aires", sostuvo.
--¿Cuál fue su principal virtud?
-- Así como roza el jazz, el barroco, el impresionismo y hasta se perfilan
elementos del modernismo, tiene la fantástica habilidad de impregnar
todo eso con el giro tanguero.
--¿Puede dar un ejemplo?
-- La primera parte de Buenos Aires hora cero comienza con un basso ostinato
barroco, pero en un momento le da un giro "canyengue" que es genial.
"Así va armando el edificio. Sobre eso le agrega la armonía
y los acordes del jazz, que tienen que ver con el impresionismo que aprendió en
Estados Unidos impregnado por Cab Caloway, un importante músico del jazz
clásico", continua.
"La melodía es siempre una cantilena, un canto melancólico,
de frases simples y de pocas notas. Es propio del clasicismo sentimental",
explicó.
-- Ya nombró tres características distintas
en un mismo tema: el barroco, el jazz y el clasicismo sentimental.
-- Sólo resta analizar el ritmo, que es siempre asimétrico, combina
2 y 3. Es decir, 1, 2, 3, 1, 2, 1, 2, 3, 1, 2... Eso es propio del modernismo
de Bartók, un gran compositor húngaro que murió en el
'45.
-- Es decir que Piazzolla era como un arquitecto con mucho ingenio.
-- En general hacía música con la misma construcción.
Por ejemplo, el tema que usaba Bernardo Neustadt en la cortina de su programa
Tiempo Nuevo se llama Fuga y Misterio . Está armado como una fuga de
Bach, pero con el ritmo de la milonga.
-- ¿Lo conoció personalmente?
-- Lamentablemente, no.
-- Con lo que cuenta, eso parece.
-- No, estoy seguro de que de él se puede descubrir mucho más.
Algo
habrá hecho
El programa televisivo
La clásica música que Arce lleva
a cabo en el canal Formar y que se pude ver
en nuestra ciudad fue reconocido con el Premio
Fund TV 2007, en el rubro educación.
Compitió con Algo habrán hecho (Telefé)
y Filmoteca (canal 7).
Para mayor información ingresar a www.marceloarce.com.ar.
Un desahogo creativo
Piazzolla comenzó su
carrera intentando ser un autor clásico.
En esa búsqueda compuso un poema sinfónico llamado Buenos Aires
y lo estrenó en la Facultad de Derecho junto a la Sinfónica Nacional.
"Nadie lo aplaudió", cuenta Arce.
Tiempo después comenzó a estudiar junto a Alberto Ginastera,
uno de los máximos compositores argentinos.
"Lo tomó como alumno y lo preparó. Pero lo aceptó porque
tenía mucho talento, no porque era lindo", ironiza.
Gracias a este profesor se presenta en un concurso con la misma obra que antes
nadie había reconocido. Fue entonces cuando se impuso entre más
de 100 inscriptos y se adjudicó unas lecciones en el extranjero junto
a Nadia Boulanger, una referente de los grandes compositores.
"Fue ella quien motivó a Astor para que haga lo que realmente sentía.
Sus palabras le produjeron un quiebre en su vida", cuenta.
A partir de allí, comenzó a jugar con sus propias reglas. A todos
sus conocimientos de música clásica le agregó el tango
para lograr excelentes creaciones.
La Suite del
Angel
Lo de Astor no es sólo
música. Detrás de muchas de sus
composiciones existe una explicación,
como en el caso de la Suite del Angel.
"Es impresionante, a tal punto que
el Vaticano la incorporó como
música sacra", asegura.
--¿De qué se trata?
-- Consta de cuatro partes. La primera es la introducción, cuando el ángel
desciende del cielo y entra en un conventillo y comienza a salvar las almas
pecadoras.
"La segunda parte se llama 'La muerte del ángel'. Es cuando éste
es desafiado por el malevo, que representa al demonio. Vence al ángel
y lo mata", continúa.
"La tercera es 'La milonga del ángel'. Las almas que se salvaron
le imploran a Dios para que lo reviva. Entonces lo hacen bailando una milonga",
prosigue.
"En el cuarto número resucita", concluye.
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