Para muchos ha
sido un personaje providencial, de esos pocos
capaces de establecer en las vidas de las personas
un antes y un después. Con la generosidad
del buen maestro, Marcelo Arce enseña
los secretos de la música más
erudita a gente que antes temblaba apenas le
mencionaban a Beethoven, Verdi, Puccini, Mahler
o Tchaikovski. Allí donde los escondedores
o elitistas manipulan interesada oscuridad,
él opone gracia, franqueza y sencillez.
Su método se llama Apreciación
Musical y a partir de su inmenso amor e indiscutible
conocimiento por los clásicos, el aficionado
comienza a apreciar lo que es la importancia
de la música para una vida mejor.
Sin más jefe
de prensa que su propia pasión, Arce
logra la proeza de convertir en espectáculo
a una clase musical, aportando documentación,
historia, significado, valores y una proyección
en pantalla. Su entretenida metodología
consiste en ir desnudando las composiciones,
la intención del autor y los procedimientos
técnicos y artísticos de los intérpretes,
hasta hacer entender la obra y emparentarla
con la vida. Vuelve entendibles a los autores
musicales con una apreciable cuota de histrionismo
y de refinado espíritu.
Lo de Arce es cada
vez menos un éxito de minorías
y una rara avis en la oferta de espectáculos
públicos porque desde hace tres años
llena cada teatro en que se presenta, como si
fuera un capocómico. Cursista de tiempo
completo, Arce dirige con una imaginaria batuta
orquestas con valores imposibles de reunir:
Bach, Mozart, Vivaldi, Mendelsshon y cuando
le toca transmitir su pasión por la música
se transfigura a la manera de un director de
orquesta. Igualmente, es toda una experiencia
escuchar su programa de radio "El paraíso",
que en tiempos no tan lejanos llegó a
durar los domingos medio día completo.
En las últimas semanas, debido a la venta
de Radio del Plata, Arce corría el riesgo
de que desapareciera una de sus bocas de difusión
más efectivas: es que muchos de sus oyentes
son los que lo siguen en sus presentaciones
teatrales. Seguramente no tardará en
encontrar otra emisora, porque ya es un clásico
imperdible y porque él se ha convertido
en uno de los grandes animadores culturales
de Buenos Aires.
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