Empezó con
sus ciclos de apreciación musical cuando
estudiaba en la facultad de Derecho. “Preguntaron
qué pasaba que los alumnos no iban a
los conciertos. El problema era que los jóvenes
no conocían las obras”, comenta
Marcelo Arce. Entonces inventó un método
para llegar a toda la gente y pasados cinco
años ganó el premio “Santa
Clara de Asís” por un programa
radial. Arce presentó su ciclo en San
Isidro que se llamó “La Música
del Milenio”. “Alguien comentó mi
actividad en la vieja Radio Nacional, ellos
fueron a la facultad y me propusieron convertirla
en un libreto de radio. Luego ganamos el primer
premio”. Hasta que lo llamó Radio
del Plata, “que apuesta a la música
clásica”. También lo llamaron
de Radio Clásica. “Después
vinieron los premios Prensario y Broadcasting”.
R & D: ¿Qué personas
asisten a sus ciclos?
MA: De todas las edades, de todas las clases.
Esto se hace para los que no saben música,
solo público sensible. Hay un objetivo
que es la comunicación. Vamos descomponiendo
la obra, marcando los instrumentos y las formas.
Y hay toda una técnica gestual que vengo
desarrollando, que es guiar gestualmente a
la audición. Hablo encima de la música,
marcando distintas partes y conduciendo al
público. Así se logran momentos
de gran emoción. Después vino
el tema de la radio pero en el teatro trabajo
con la gesticulación ¿Cómo
trasladar esto a la radio si no me ven? Tuve
que inventar, otra vez, mecanismos para trasladarlo:
lo hago con la voz arriba de la música
y voy marcando. Es tratar de que el que escucha
entre en la obra. Descomponer la obra, sin
llegar a que se desarme mucho porque después
cuesta armarla. Luego entre todos la re-armamos.
R & D: ¿Elige
clásicos entre
los clásicos o los compositores que
a usted y al público les gustan?
MA: En todo esto hay que poner pasión,
de lo contrario pierdo comunicación
en la transmisión entonces trato de
dar todos los estilos, todos los géneros
y todas las formas: Jazz, comedia musical,
zarzuela, opereta y la música más
clásica. Es un logro hacerle ver a la
gente que la música del Siglo XX es
un clásico. A principio de año
armo toda la temática de los ciclos;
que van por autores, por formas o por estilos.
A veces también hago cantar a los públicos
porque necesitan entender y captar cómo
se va armando y cómo va cayendo cada
acorde, cómo va entrando el coro, cómo
se corresponde con la orquesta.
R & D:
Además usted intenta ponerle
todo el marco histórico.
MA: Sí, y la comparación con
otras artes y, por supuesto, el paralelo de
ese compositor con otros en la misma línea
estética, por ejemplo Mozart vs. Verdi,
comparar puntos de contacto y contradicciones
entre ambos.
R & D: Por la repercusión que usted
tiene, ¿se puede decir que popularizó la
música clásica?
MA: Yo creo que contribuí, como muchos
otros, un proceso que en el mundo se está dando.
Tal vez el camino que encontré es haber “descendido” y
ponerme en el lugar del otro. Yo no explico,
comento y trato de guiar porque el que me está escuchando
lo necesita por su sensibilidad, por su enriquecimiento.
Cuidado porque popular no significa vulgar.
Dí mucho Mahler, que es un autor muy
difícil, no hay algo banal. Si yo doy
un ciclo sobre Bach, que es muy complejo, tengo
que explicar lo que es el punto, el contrapunto,
la fuga. Busco puertas distintas para llegar
a cosas más complejas. No hay música
clásica o popular, hay música
buena o mala.
R & D: ¿Tiene discípulos?
MA: No, lamentablemente. Los he querido tener
pero tendría que buscar recursos que
tengan que ver con la expresión, no
solo con el conocimiento musical.
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