"Don
Giovanni" subió al escenario
del Casino Magic.
El fin de semana se presentó en
Neuquén, en el salón Rainbow del
Casino local, el 'dramma giocoso' en dos actos
y epílogo "Don Giovanni", en versión
de concierto con movimientos escénicos,
fruto de la importantísima asociación
artística de Lorenzo da Ponte como libretista
y Wolfgang Amadeus Mozart, célebre compositor.
El
espectáculo, que el viernes comenzó con
media hora de atraso, contó con la explicación
de Marcelo Arce especialmente invitado para
esta ocasión. Arce ilustró muy
bien al público asistente sobre todos
los pormenores de esta obra musical que, como él
muy bien explicó, fue el cimiento para
ese gran edificio que luego se llamaría ópera.
De no haber existido este prodigio, no puedo
explicar cuál sería la fuente
en la que se habría basado Verdi unos
cuarenta años después. Esta obra, "Don
Giovanni", es desde el punto de vista
musical, muy precisa en todo momento. Cada
nota, cada palabra está en el lugar
que corresponde. Bien decía Arce que
Mozart tenía contados todos los compases
para los movimientos escénicos de los
cantantes. Al genio de Salzburgo nunca se le
escapó ningún detalle.
Fernando
Grassi dejó en los asistentes
una muy buena impresión. Cantó elegantemente
y se movió en escena con gracia y soltura.
El bajo Claudio Rotella fue un muy convincente
Masetto y en el segundo acto en su rol de Comendador,
con un buen despliegue escénico, mostró su
voz de agradable registro y sonoridad. Gabriel
Motta es un barítono de voz chica de
timbre agradable. El tenor Iván Maier
posee una voz también chica, bien timbrada
y cantó bien sus dos arias. Lo noté más
seguro en el segundo acto. La soprano Rocío
Cereceda posee un registro interesante pero
no convenció desde el punto interpretativo.
Silvina Martino mostró un cantar seguro,
aplomado. Sin lugar a dudas fue una muy buena
Zerlina. El año anterior también
se presentó en Neuquén en el
rol de Despina de la ópera "Cossi
fan tutte", de Mozart, causando una muy
buena impresión al público. Este
año pasó igual. La mezzo-soprano
Mónica Koggionis no tuvo una buena noche.
Muy imprecisa con su afinación. César
Tello eficaz frente al clave.
La Orquesta Sinfónica del Neuquén
pasó con buena calificación este
momento. Hay que tener en cuenta que los integrantes
tienen que estar en escena casi tres horas
y lo han hecho muy bien. Andrés Tolcachir
es el responsable de esta puesta sumamente
agradable. Dirigió sin problemas y fue
muy categórico al momento de buscar
el acento justo para todas las partes orquestales.
Considero que para esta ocasión haber
reemplazado los recitativos por las ilustraciones
dadas por Arce constituye una buena medida.
Arce estuvo muy didáctico y fue el responsable
de la multimedia con pantallas donde se mostraron
otros acentos implícitos en la partitura
para que el público se llevara una idea
más acabada del significado del Don
Giovanni.
Ahora lo que hace falta en Neuquén
es un teatro capaz de albergar a toda la cantidad
de público que tiene mucha necesidad
de eventos culturales de esta magnitud. Hace
veinte años atrás, ninguno se
hubiera animado a hablar de tener una orquesta
en la zona. Hoy la tenemos. Insisto: falta
un teatro para que todos tengamos más "Don
Giovanni", "Aída", "Rigoletto" o "La
Boheme" con elencos regionales o traídos
de otros lugares del país.
Obra: "Don
Giovanni"
Intérpretes: Don Giovanni: Fernando
Grassi (barítono); il Commendatore /
Masetto: Claudio Rotella (bajo); Donna Anna:
Rocío Cereceda (soprano); Don Octavio:
Iván Maier (tenor); Donna Elvira: Mónica
Koggionis (mezzo-soprano); Leporello: Gabriel
Motta (barítono); Zerlina: Silvina Martino
(soprano).
Bajo Continuo: César Tello (clave).
Presentación y relato: Marcelo
Arce.
Orquesta Sinfónica del Neuquén:
Andrés Tolcachir (director).
HORACIO SAN
MIGUEL
horaciosanmiguel@hotmail.com
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