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Diario UNO - 20-10-2008

La Sinfónica de la UNCuyo se lució en encuentro de Bariloche

Este fin de semana la orquesta de la Universidad realizó dos grandes conciertos en el marco de la ciudad rionegrina, dejando muy bien parado al arte musical de Mendoza a nivel nacional.

Ramiro Ortiz
uno_escenario@diariouno.net.ar

El imponente paisaje de Bariloche, en Río Negro, es el entorno de uno de los más importantes hoteles del país, el Llao Llao. Allí, desde hace 16 años se lleva a cabo la Semana Musical Llao Llao, uno de los festivales de mayor trascendencia en todo el cono Sur, cultural y turísticamente hablando.

Son ocho jornadas repletas de grandes artistas invitados, provenientes de distintas partes del mundo. El sábado pasado se realizó el concierto de cierre con la presentación de la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo, de nuestra provincia.

El conjunto musical interpretó un atractivo repertorio en el exclusivo Salón Llao Llao. Ante unas 600 personas, en su mayoría turistas amantes de la música clásica, se escuchó el mismo programa que la orquesta interpretó la semana anterior en el teatro Universidad. Hablamos del Concierto para piano y orquesta Nº1, de Chaikovsky, interpretado por el solista Roberto Urbay, y una selección de tres obras instrumentales de Richard Wagner como cierre, las cuales fueron ejecutadas de forma casi continuada, como si fueran movimientos de una especie de “sinfonía wagneriana”.

A su vez, ayer al mediodía, la orquesta se presentó en la conocida catedral de la ciudad de San Carlos de Bariloche. En el Día de la Madre se escuchó una de las obras de Wagner y fragmentos de las suites Nº1 y Nº2 de Peer Gynt, de Edvard Grieg, interpretados con exquisitez y buen gusto. Ante unas 400 personas, la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo tuvo una despedida maravillosa antes de emprender el largo viaje de regreso.

En ambos conciertos, el difusor musical Marcelo Arce ofició de presentador y con su tan particular modo introdujo cada una de las obras a interpretar con didácticas explicaciones y divertidas anécdotas.

Músicos y personal institucional de la Sinfónica comentaron que ya ha pasado casi una década desde la última vez que el grupo realizó una gira similar, la cual, casualmente, fue en la misma ciudad. “Decimos gira porque estamos más de un día y damos más de un concierto, no es sólo viajar, tocar y volver\", explicaron los artistas. Y es que mover a un grupo de más de 70 profesionales con sus instrumentos, todos muy valiosos y algunos de gran tamaño, no es fácil ni barato.

La XVI edición de la Semana Musical Llao Llao estuvo organizada por el también músico Martín Nijenshon, al igual que en las 15 oportunidades anteriores. La participación de la orquesta mendocina se debió a la amistad que une a Nijenshon con el director de la Sinfónica, David Handel, convirtiéndose este viaje en otro de los logros que el norteamericano ha tenido en sus cuatro años de gestión.

El pianista cubano residente en Mendoza Roberto Urbay tuvo una segunda chance el sábado ante el más de medio millar de personas que asistieron al bello y lujoso Salón Llao Llao. Con un gran despliegue de virtuosismo, pasión, destreza, fuerza y agilidad, el prestigioso instrumentista se reivindicó luego de la mala pasada que le jugó su memoria en el concierto ofrecido en nuestra provincia, el viernes 10. De ese modo, la obra de Chaikovsky hizo lucir tanto a la orquesta como al solista en emotivos diálogos y una dinámica interacción a lo largo de sus tres movimientos.

La segunda mitad del concierto fue un fresco de la épica wagneriana que impactó y cautivó a los presentes bajo los trazos firmes de la batuta de Handel. La orquesta sonó compacta, ajustada y precisa, con momentos de magnitud e intensidad o de delicada sutileza según la obra lo requiriera. Un extensísimo aplauso y muchos “bravos” pusieron en evidencia que los mendocinos superaron todas las expectativas con un concierto prolijo y de primer nivel.

Recintos de lo sagrado
El hotel Llao Llao, ubicado entre los lagos Nahuel Huapi y Moreno, ostenta un paisaje monumental acorde al concierto. La construcción estilo canadiense ofrece una espectacular vista al magnífico manto natural que la rodea creando un clima de inefable calidez. Fue el marco estéticamente perfecto para la velada, aunque en cuanto a la acústica no se puede decir lo mismo. El salón en el que se presentó la orquesta tiene forma de L, y los músicos fueron emplazados en el vértice.

Así las cosas, el público del sector izquierdo disfrutó sin inconvenientes del sonido de los violines y violas, en detrimento de las cuerdas graves. Lo opuesto para quienes estuvieron en la zona derecha, donde los violonchelos y contrabajos sonaron con brillo, opacando a los agudos. Por suerte, los vientos no sufrieron el mismo problema.

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