March 3, 2016

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VERDI / Otello

March 3, 2016

«¡Tristeza, tristeza, tristeza! ¡Wagner ha muerto!!¡Un hombre que deja una impronta muy poderosa en la Historia del Arte!». Verdi, desde Génova, escribió a Giulio Ricordi, conmovido, con letra temblorosa y “Vagner” como lo  pronunciaba. Con excelente salud, pero triste porque sus amigos se iban: Garibaldi, Carlo Tenca esposo de la condesa en todo menos el título, Víctor Hugo (escribiendo, hablando y haciendo el amor hasta el final a los 84). Todos despedidos con gran pompa. Verdi entonces dispuso en el testamento: «Ordino che i miei funerali siano modestissimi… sin canto y sin música. Bastarán dos curas, dos candelas y una Cruz…». Fue obedecido. Pero la gente, su gente, aquella que había soñado, gozado y amado con su arte: a mediodía del 30 de enero de 1901, la multitud silenciosa hasta descender el féretro, estalló entonando Va, pensiero.


1881. Ya no lo impresionaban las estatuas de Rodin ni veía en la piezas teatrales de su tiempo la posibilidad de ser basamento de una ópera. Por eso aceptó revisar y abreviar Don Carlo a propuesta de un empresario de Viena. Asistió a la Feria Industrial de Milán, que transformó al valle del Po en una región económica europea. Es la nueva era, representada por la Galería Vittorio Emanuele . En tanto, la serenidad de su (segunda) y divina esposa, Giuseppina Strepponi, compensaba los accesos de melancolía e irritación del millonario y popular Maestro. En esa Ciudad, convenció al gerente del Grand Hotel (6 ) que no «era conveniente fijar una placa con su nombre en la suite que ocupaban»  y evitó donar 10.000 liras para la Catedral de Florencia con su medallón «pues no sonaría absurdo  pensaran que había comprado esa honra». Todos creían que sus posibilidades eran ilimitadas. Y lo eran. Pero para su óptica social sí: puentes y granjas en Busseto, hospital en Vidalenzo, la Casa di Riposo per Musicisti en Milán. Dueño del Valle del Po, luchó con los subsidios y las tarifas aduaneras, mientras su asa trabajaba la tierra y escuchaba a sus empleados detrás de los arbustos: «Nosotros doblamos el lomo y el patrón con los ganchitos gana fortunas!». La industria sacudió a la sociedad campesina e impulsó el gran éxodo a USA y Argentina. Por eso a Verdi lo ocupaban la agricultura y  la política exterior, mientras fusionaba la música y el teatro, surgiendo la verdadera ópera.  Ahora con Otello estaba en el extremo opuesto de su trampolín, la clásica Nabucco. En el centro está lo emocionalmente “atado al momento”,  como Aïda.  En cambio, Otello, es arte puro e intemporal. Muere Carcano, traductor de Shakespeare que siempre lo fascinó (Macbeth, 18 , Falstaff, 1893, el proyecto de Rey Lear). Trabajó en el denso libreto de Arrigo Boito del ’84 al ’86 entre Sant’Ágata, Génova, París y Montecatini. 

 

Protegiendo el proyecto (inicialmente titulado Yago), Verdi y Ricordi la llaman Chocolate. En Año Nuevo del ’83, el editor le regala un negrito de chocolate. 
«Estoy un poco fatigado, pero me siento bien. He terminado Otello. Ahora… à la grace de Dieu!”.  Dirigió los ensayos y “se comportó como el joven que ya no era”: 73. Cuando el tenor  Tamagno se suicidó sin pasión, Verdi tomó el cuchillo, se apuñaló en lo alto de los peldaños y rodó hasta el piso del escenario. Prohibió la entrada durante los ensayos. Por contrato se reservó el derecho de cancelar en cualquier momento.  Faccio dirigió el estreno el 5 de febrero del ’87. Víctor Maurel asumió Yago.  Y en el foso un tal Toscanini de 19 tocaba el 2º cello: regresó exultante a casa y despertó a la madre: «Otello es una obra maestra. Arrodíllate y dí ¡Viva Verdi!». Arrodillados, juntos repitieron «¡Viva Verdi! »
La  cualidad está en la habilidad musical para reforzar el texto de Boito que Verdi ponderaba como «el mejor libreto que tuve»  Pero orquesta más cantantes son fundamentales: así, por ej., el cuarteto con intérpretes mediocres se desintegra.
Verdi dictó a Ricordi un manual de Otello con 250 diagramas “para interpretarlo con precisión”. Tanta, que “durante el triple forte orquestal, mientras Otello la estrangula, Desdémona debe aprovechar que no está a la vista del público, para empolvarse abundantemente el rostro con la mano izquierda” para que en la escena siguiente, final, él cante: «E tu… come sei palida!». Y sigue en el corno inglés, el motivo del Cisne (Lohengrin y Parsifal de Wagner, El Cisne de Tuonela de Sibelius…) que según la leyenda lleva a los puros a la última morada. Todo desemboca en el tema del beso. ¡Son leit-motiven!
La trama parece retomar lo sucedido en 1508, con la muerte dudosa de Disdémona (*), 2ª esposa del Capitán Cristoforo Moro de Chipre.
Desde su primera ópera, Rocester (1836, perdida), Otello confirma a Verdi. Expresa la esencia Romántica:  la nobleza posible del hombre es su tema constante.


¿Cómo se cruzaron Arrigo Boito y el parmesano Verdi?. La Exposición Universal de Londres del ’62 encargó el Himno de las Naciones y los versos eran del joven de 20 años,  del grupo scapigliatti  (los despeinados), que adoraba al  Dio della Musica.
En los ’70,  ante un artículo de Boito apoyando la música sinfónica,  Giuseppe Fortunino Francesco reaccionó furioso contestando en Il Corriere della Sera escudando la ópera seria y clásica y la italianità: «Volved a lo antiguo y será un progreso».


 Habían pasado casi 16 temporadas sin nueva ópera verdiana. Todos presionaban. La prensa inventando historias, el editor dejando filtrar palabras y hasta el mismo compositor deslizó a Maurel «Si Dios me da salud, compondré Yago  para Ud.». Ricordi, en el ’79, invita a cenar al director de orquesta Franco Faccio y al compositor. Nace la idea de Chocolate. «Al día siguiente Faccio me presentó a Boito; tres días después éste me trajo el proyecto de Otello”.

Verdi quedó embelesado.  

 

Y Otello  lo transformó en un Ave Fénix.
 

 

 

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